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Uniones de hecho

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Bajo la denominación de uniones o parejas de hecho (u otras parecidas como parejas no casadas o familia de hecho) se engloban una diversidad de situaciones que previamente eran ignoradas por el ordenamiento español. En general, se caracteriza como una relación que no es matrimonio, pero que tiene naturaleza exclusiva, es estable en el tiempo y tiene por marco un hogar común. Se entiende que debe reunir una serie de requisitos:

  Las uniones de hecho no son un matrimonio y no pueden equipararse a este, pero esto no impide que, en ocasiones, estas uniones desplieguen algunos efectos.

 

-   Debe tratarse de una comunidad de vida con permanencia temporal durante los años, con intereses y fines comunes en el núcleo de un mismo hogar;

-   Esta comunidad debe manifestarse de forma externa, ante la sociedad.

 

En derecho español, las uniones de hecho no se equiparan al matrimonio; quién ha eludido las obligaciones y responsabilidades del matrimionio no puede exigir los derechos que la Ley atribuye al mismo. Por ejemplo, los miembros de estas parejas no son parientes, ni tienen derecho de alimentos entre ellos. Sin embargo, esto no significa que, en algunos casos, las uniones de hecho no tengan alguna eficacia. Así, en materia de filiación y patria potestad, se presume la paternidad y los hijos se equiparan a los habidos dentro del matrimonio. En cuanto al régimen económico durante la unión, los bienes adquiridos por cada uno serán de su exclusiva propiedad, salvo que se haya pactado otra cosa. Con todo, no pueden aplicarse a estas parejas las mismas reglas que a los regímenes económicos del matrimonio.

 

La responsabilidad por las deudas derivadas de la gestión doméstica de la unión de hecho afecta a los bienes de ambos según lo previsto en el artículo 1319 del Código Civil. Finalizada la convivencia, se plantea el problema de la obligación de indemnizar. Esta obligación puede pactarse, pero los Tribunales también pueden dictarla si quien no rompe la unión queda en una situación de necesidad (por ejemplo: porque se dedicó al hogar y al cuidado de los hijos y no tuvo ingresos propios). Los convivientes tienen derecho a la indemnización por muerte, con independencia de que sean pariente o no, ya que así se ha establecido por el artículo 1902 del Código Civil. Sin embargo, la no existencia de matrimonio implica que no hay derechos sucesorios entre los convivientes, salvo que así se establezca mediante testamento en la parte correspondiente a bienes sobre los que el testador tiene libre disposición. Finalmente, en materia de adopción, se equipara la adopción hecha por las uniones de hecho con aquella llevada a cabo por un matrimonio, en cuanto a la capacidad de los cónyuges para adoptar a un menor.

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