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Todo lo que necesitas saber sobre el testamento

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Un testamento es el documento en el que una persona decide, para después de su muerte, qué hacer con todos sus bienes o con parte de ellos. También puede contener disposiciones de carácter no patrimonial, como el reconocimiento de un hijo, o el nombramiento de personas para que cuiden de que los bienes se conserven y garanticen que el testamento se cumpla. Es un acto individual y personal, lo que significa que no se admiten ni los testamentos hechos por varias personas ni los hechos en nombre de otra.

 

La sucesión intestada

 

Si una persona fallece sin testamento, entonces, a su muerte, se abre lo que se conoce como sucesión intestada. En este caso, el reparto de los bienes no se hace de acuerdo a la voluntad del fallecido, sino siguiendo las reglas que establece el Código Civil. Además de cuando no existe testamento, la sucesión intestada también puede darse si el testamento no es completo, ya que un simple esquema o proyecto de testamento no se considera como tal.


A falta de testamento, o si este es insuficiente (no comprende todos los bienes), ineficaz o ha caducado, son varias las personas que están llamadas a la sucesión. En primer lugar, los hijos y descendientes, para los que se divide la herencia en partes iguales. En el caso de descendientes de un hijo fallecido (por ejemplo, nietos de la persona que muere sin testamento) estos heredan pero sólo la parte que hubiese correspondido a su padre o madre. Si no existen hijos o descendientes, heredarán los padres y ascendientes, a partes iguales entre el padre y la madre, a partes iguales. Al igual que sucedía con los hijos, si los padres han fallecido pueden llegar a heredar los abuelos, pero sólo la cantidad correspondiente.

 

  Un testamento es el documento en el que una persona decide, para después de su muerte, qué hacer con sus bienes. No tiene por qué contener sólo disposiciones sobre los bienes, sino que puede contener otro tipo de cláusulas: el reconocimiento de un hijo, o el nombramiento de personas que cuiden de los bienes y garanticen que el testamento se cumpla.

Sin descendientes o ascendientes, el cónyuge viudo hereda todos los bienes, a menos que no se encontrasen separados por sentencia firme o de mutuo acuerdo. Si el fallecido muere sin cónyuge, heredan los parientes colaterales, como hermanos y sobrinos, llegando hasta los familiares en 4º grado (primos-hermanos). Más allá de estos, el derecho a suceder en la sucesión intestada se extingue, y es en ese caso cuando heredará el Estado porque no existe ya ningún familiar con derecho a heredar.

 

Capacidad para testar. Tipos de testamento.

 

La persona que hace testamento se conoce como testador. A menos que la ley no lo prohíba expresamente, toda persona puede hacer testamento. Están incapacitados para ello los menores de 14 años, y aquellos que habitual- o accidentalmente no se hallen en su sano juicio porque padezcan una enfermedad mental; estas son prohibiciones absolutas que se aplican para todo tipo de testamento. En ocasiones, existen prohibiciones relativas que sólo se aplican en determinados casos. De acuerdo con el Código Civil Español, tres son los tipos de testamento común:

-   El testamento abierto, en el que el testador manifiesta su última voluntad en presencia de determinadas personas que deben autorizar el acto. Salvo excepciones, debe ser entregado ante notario, que comprueba que el testador tenga capacidad y la legalidad del testamento;

-   El testamento cerrado, que se llama así porque el documento se guarda en una cubierta cerrada y sellada (un sobre) antes de entregarse a un notario para que lo autorice;

-   El testamento ológrafo, que escribe el testador mayor de edad siguiendo determinados requisitos. Tras el fallecimiento, el testamento debe presentarse ante un juez en el plazo de 5 años o de lo contrario caducará.

 

Contenido del testamento. Los testigos.

 

El testamento no tiene por qué contener sólo disposiciones que se refieren al reparto de los bienes a la muerte del testador, sino que puede contener otro tipo de cláusulas sin dejar por ello de ser un testamento.

 

En primer lugar, la persona que realiza su testamento – el testador – debe identificarse. En ocasiones, puede hacerlo al final, pero lo normal es que esto se haga en el momento de otorgar el testamento siguiendo los requisitos establecidos por la Ley. Para el testamento abierto, el notario tiene que conocer al testador, si bien el testador también puede utilizar un documento expedido por la Administración Pública para demostrar su identidad. Si no lo conoce, entonces son necesarios dos testigos que conozcan al testador, y que a su vez sean conocidos por el notario.

 

Los testigos son personas que están presentes en el otorgamiento del testamento, identifican al testador y dan fe de su capacidad. Además de otros límites, sólo pueden ser testigos los mayores de 18 años, que deben estar en su sano juicio, entender el idioma del testador, y no tener con el notario una relación de parentesco (hasta el 4º grado) o de trabajo. En un testamento abierto, no pueden ser testigos los herederos y  legatarios, ni los cónyuges ni parientes de estos hasta el 4º grado. Un legatario es una persona a la que el testador le deja un bien concreto – que se conoce como legado – en vez de una proporción de los bienes de la herencia, que es lo que se deja a los herederos.

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