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Todo lo que necesitas saber sobre el préstamo mercantil

Concepto


El contrato de préstamo mercantil, al igual que el civil, es aquél mediante el cual una persona llamada prestamista, cede la propiedad de una cosa fungible a otra llamada prestatario, a cambio de la devolución de una cosa de la misma especie y calidad.


Naturaleza jurídica


El código civil regula el préstamo como un contrato real de manera que el contrato no se perfecciona hasta que se ha entregado el bien al prestatario. Sin embargo, se puntualiza el carácter dispositivo de la norma jurídica que indica el carácter real (art. 1740 CC), lo que significa que las partes pueden adelantar la perfección del contrato al momento del acuerdo entre ellas aunque aún no se haya entregado el bien al prestatario. En ese caso, las partes estarían cambiando la naturaleza del contrato pasando a ser éste un préstamo consensual o personal.


Carácter mercantil del préstamo


Para que un contrato de préstamo sea considerado como mercantil, debe reunir dos circunstancias:


1) Una de las partes del préstamo debe ser un comerciante. A estos efectos, se considera comerciante a todas las sociedades mercantiles así como a todas las personas físicas que, teniendo capacidad para ejercer el comercio, se dediquen a él habitualmente.


2) Las cosas prestadas deben utilizarse en actos de comercio.


Además, existen préstamos que siempre son mercantiles aunque no cumplan con las anteriores estipulaciones. Estos son: los préstamos realizados en operaciones bancarias y aquellos con garantía de valores constituidos en escritura pública.


Características


Según la doctrina dominante, el préstamo mercantil goza de las siguientes notas características:


1) Dependiendo de la consideración del contrato de préstamo como un negocio jurídico consensual o real, se defenderá la tesis de que la relación jurídica crea obligaciones a cargo de las dos partes, o es unilateral con obligaciones exclusivamente a cargo del prestatario.


2) Es un contrato traslativo de dominio, es decir, el prestatario deviene propietario del bien objeto del contrato. Por lo tanto, puede disponer (consumir, vender, donar…) de la cosa prestada comprometiéndose a devolver otra de la misma especie y calidad. Este punto tiene sentido ya que la mayoría de los préstamos mercantiles son de dinero; si el prestatario no puede usar ese dinero para hacer inversiones u otras actividades, el préstamo deviene innecesario.


3) Del punto anterior deducimos que el objeto del préstamo mercantil son cosas fungibles.


Clases de préstamos

 

1) Según la naturaleza de la cosa prestada los préstamos pueden ser de dinero, de títulos o valores y de otras cosas fungibles (en especie).


2) Según su duración los préstamos pueden ser por tiempo determinado o sin plazo alguno.


3) Según si el prestatario tenga que pagar o no interés por el préstamo, éste puede ser oneroso o gratuito.


4) Según si el préstamo está o no garantizado, existen los préstamos con garantía especial (p.ej. hipoteca), y aquellos sin garantía especial (la mayor parte de los préstamos).


Contenido del contrato


1) Obligaciones del prestamista

 

El prestamista, es decir, quien presta el bien, está obligado a entregar dicho bien al prestatario en la forma, tiempo y lugar indicados en el contrato.

 

La forma no es problemática si, como es el caso habitual, el préstamo es dinerario. Sin embargo sí se estipulará en el contrato si se entrega en moneda nacional o extranjera. En el caso de títulos valores, se estipulará si la transmisión se realiza a través de una anotación en cuenta, de un endoso de una letra de cambio… Además también se puede pactar que la entrega se realice en una sola vez o en varias.

 

A partir del momento de la entrega, empiezan a ser exigibles las obligaciones del prestatario ya que el prestamista no puede reclamar el cumplimiento de aquél si él no ha entregado el bien.

 

2) Obligaciones del prestatario

 

i) Obligación de restitución

 

El prestatario o la persona que recibe el préstamo tiene la obligación de devolver al término del contrato, una cosa de la misma especie y calidad a la prestada.

 

La obligación de devolución del prestatario es de cumplimiento aplazado. El plazo es el determinado en el contrato y, si en él no se especifica ninguno, el prestamista debe reclamar notarialmente el pago al prestatario y éste dispone de 30 días desde tal requerimiento para cumplir.

 

A pesar de que el código de comercio establezca el plazo anterior, las partes pueden pactar que el prestatario tiene 6 meses para cumplir desde el requerimiento por cualquier forma, hecho por el acreedor/prestamista.

 

No obstante, las partes pueden acordar que el prestamista pueda disponer del saldo de la cuenta corriente del prestatario en cualquier momento. Así, cuando el primero quiera recuperar su préstamo, no tiene que realizar ningún requerimiento formal, sino solo cobrarse con cargo a la cuenta del prestatario.

 

Otro aspecto a tener en cuenta es la facultad del prestatario de pagar anticipadamente su deuda si existiera un momento para ello. En principio, no se puede pagar anticipadamente sin consentimiento del prestamista y sin el abono de determinadas cantidades. La explicación de lo anterior es que el prestamista pierde el interés del dinero desde el momento del pago anticipado hasta el día de vencimiento de la obligación.

 

Sin embargo, existe una excepción a esta norma general. Cuando el prestatario es un consumidor o usuario, éste puede pagar anticipadamente en el momento deseado y las cantidades que debe dar al prestamista son muy limitadas.

 

También puede estipularse en virtud de pacto que el prestamista pueda resolver anticipadamente el contrato si el deudor no ha pagado intereses debidos, es insolvente u otras situaciones similares.

 

En cuanto a las obligaciones del prestamista, es imprescindible hacer referencia a la cuantía de dicha obligación. Ésta será diferente en función a la naturaleza de la cosa prestada:

 

1) Si el préstamo es de dinero, el deudor debe devolver una cantidad igual a la recibida de acuerdo con el valor legal de la moneda en el momento de la devolución. El valor legal no es el mismo que el de mercado, por lo que si la moneda se ha depreciado pero el valor legal no ha cambiado, el prestamista sufre esa pérdida y viceversa.

 

Si el préstamo ha sido pactado en moneda extranjera, habrá de devolverse en dicha moneda. Si no fuera posible, se devolverá en euros al tipo de cambio del día del vencimiento.

 

2) Si el préstamo es de títulos o valores, el deudor debe devolver otros tantos de la misma clase y condiciones. Si éstos se han extinguido y no se ha pactado nada al respecto, el deudor deberá entregar otros títulos equivalentes.

 

Pero en el caso de extinción de los títulos o valores, las partes pueden haber convenido que el deudor pagará  el valor de los mismos en dinero según el cambio que hayan convenido.

 

3) Si el préstamo es en especie (normalmente mercaderías), el deudor cumple entregando otro tanto de la misma especie y calidad, y si se hubiese extinguido, su equivalencia en dinero o lo estipulado por un pacto en tal sentido.


ii) Obligación del pago de intereses


En teoría el prestatario solo debe pagar intereses si se ha pactado por escrito. Sin embargo, los préstamos mercantiles gratuitos son prácticamente inexistentes en la realidad económica actual.


El Código de Comercio español entiende por intereses no sólo los expresamente pactados como tales; así el artículo 315.2 C. de C. establece: “se reputará interés toda prestación pactada a favor del acreedor”. Con ello, el legislador ha querido que no haga falta la mención de interés para que este exista en un préstamo mercantil, siendo suficiente con que se pacte que el prestatario debe devolver una cantidad superior a la recibida.


A pesar de que los intereses son un pacto que entra dentro del ámbito de libre voluntad de las partes, la ley establece ciertos límites para evitar los préstamos usurarios. Se consideran usurarios los préstamos:


- Cuyo interés es notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado atendiendo al caso concreto.


- Cuyas condiciones sean lesivas del derecho del prestatario y en los que todas los beneficios jueguen a favor del acreedor.


- Que consideren que la cantidad entregada en concepto de préstamo al deudor es superior a la real.


Puede suceder también que el prestatario no pague los intereses debidos al final del préstamo. En este caso, si el acreedor acepta el pago sin proclamar expresamente que se reserva el derecho al cobro de intereses, se considera que renuncia a ellos y en ese momento se extingue la obligación del deudor. No obstante, esto sólo sucede si el pago es total y nunca en los supuestos de pago parcial.


En cuanto a las entregas a cuenta, es decir, los pagos que realiza el deudor destinados a cumplir su obligación, se entienden dirijidos a cubrir primero los intereses y luego el capital, siempre que no se haya expresado cuál es el destino del pago.


¿Qué pasa si el prestatario incumple sus obligaciones de pago?


Si el prestatario no ha pagado su deuda al día del vencimiento, se convierte en moroso y tiene la obligación legal de pagar intereses moratorios. Es decir, en esta situación el prestatario paga intereses independientemente de que no los haya pactado en el contrato (préstamo gratuito).


Este interés será diferente según el objeto del préstamo:


- Si el préstamo es de dinero, el interés moratorio debido es el estipulado en el contrato o, en su defecto, el legal determinado anualmente en la Ley de Presupuestos Generales del estado.


- Si el préstamo es de títulos o valores, el interés moratorio coincide con la rentabilidad que produzcan o, en su defecto, con el interés legal.


- Si el préstamo es en especie, es decir, su objeto son otras cosas fungibles, el interés moratorio será un porcentaje del valor de las mercaderías en el lugar en que debiera realizarse la entrega el día siguiente al del vencimiento. Si esa mercancía está extinguida o ya no se comercia con ella, los peritos determinarán la cuantía de los intereses moratorios.


Hasta aquí hemos tratado el supuesto de incumplimiento de la obligación principal de devolver el préstamo. Pero, ¿qué pasa si lo que no paga el prestatario son los intereses?


El Código de Comercio parte de la afirmación siguiente: “los intereses vencidos y no pagados no devengarán intereses”. Es decir, aunque el deudor no pague los intereses a tiempo, no se le puede reclamar ninguna “sanción” pecuniaria en concepto de mora.


Sin embargo, el mismo código admite el pacto de anatocismo consistente en que “los contratantes podrán capitalizar los intereses líquidos y no satisfechos que, como aumento de capital devengarán nuevos intereses”. Esto significa que los intereses no pagados pasan a formar parte del capital del préstamo, y el capital siempre devenga intereses moratorios si no se devuelve a su vencimiento. Así que por esta vía se podría cobrar intereses moratorios por incumplimiento de la obligación del abono de los intereses del préstamo.


La jurisprudencia entiende que para que el pacto de anatocismo tenga validez es necesario que conste expresamente en el contrato.

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