Toggle sidebar

Preguntas frecuentes sobre el testamento

.

 

1.) ¿Qué es un testamento?

 

Un testamento es el documento en el que una persona decide, para después de su muerte, qué hacer con todos sus bienes o con parte de ellos. Además, el Código Civil permite que aparezcan en él declaraciones o disposiciones que no son sobre los bienes. Es un acto individual y personal, y además deber ser completo porque un simple esquema o proyecto no se considera testamento. ¿Cómo hacer bien este importante documento? Lee “todo lo que necesitas saber sobre el testamento” y encuentra en esta sección respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes y que pueden ayudarte a manifestar correctamente tu última voluntad.

 

El testamento no tiene ningún efecto a no ser que la persona fallezca. En el período de tiempo que va desde que se escribe el testamento hasta que el testador (persona que otorga el testamento) fallece, el testamento no es demasiado relevante, ya que no produce ningún efecto ni para la persona que lo escribe ni para aquellos que aparecen mencionados en él. Sólo a la muerte adquiere el testamento su verdadera importancia, pero puede ser muy útil disponer de uno cuando llegue el momento.

 

2.) ¿Por qué hacer testamento?

 

Aunque a nadie le agrada pensar en la muerte, es un hecho que sabemos que sucederá inevitablemente. Por ello, decidir cómo queremos que se repartan nuestros bienes y derechos cuando ya no estemos es importante, evitando complicaciones innecesarias y largos juicios a nuestros parientes más cercanos. Mediante el testmento decides voluntariamente (con ciertos límites) quiénes y cómo te van a suceder. Puedes hacer también un contrato; en este caso, la sucesión se conoce como sucesión contractual. El contrato cumple unos efectos similares a los del testamento porque regula cómo van a transmitirse los bienes una vez que la persona fallezca. Sin embargo, sólo se acepta en casos excepcionales y restringidos. El Código Civil prohibe, como norma general, la sucesión por contrato, limitanto las formas de suceder al testamento y a la Ley. Por ello, el contrato debe evitarse, ya que el documento adecuado para regular la sucesión es el testamento.

 

¿Qué ocurre si no haces testamento? Tu sucesión se hará de acuerdo a lo recogido en la Ley (el Código Civil); por ello se conoce como sucesión legal o intestada (sin testamento). En este caso, heredarán tus familiares más cercanos y si no existe ninguno con derecho a suceder, heredará el Estado. Esta regla es válida para la mayoría del territorio español, pero existen algunas regiones (Aragón, Navarra, Vizcaya o Cataluña) en las que se aplica el Derecho Foral y las normas sobre la sucesión intestada varían ligeramente. Tu sucesión también se hará de acuerdo al Código Civil si tu testamento tiene fallos legales importantes, ya que no será válido. !No te arriesgues!

 

3.) ¿Puedo hacer testamento?

 

Es recomendable que hagas tu testamento mientras todavía gozas de buena salud mental y te encuentras en plenas facultades. No hay una edad máxima para testar (hacer u otorgar testamento), pero sí una edad mínima, los 14 años. Una persona con un trastorno mental – ya sea temporal o permanente – o menor de 14 años, no puede hacer testamento bajo ninguna de sus formas; está bajo lo que el Código Civil llama una prohibición absoluta. Estas se aplican a todo tipo de testamento, independientemente de su forma.

 

Existen también prohibiciones relativas, que son aquellas que sólo impiden otorgar determinados tipos de testamento. Así, el testamento ológrafo – el hecho por uno mismo – sólo puede ser otorgado por personas mayores de edad. Por su parte, el testamento cerrado, más raro en la práctica, no puede hacerlo una persona ciega o alguien que no sepa leer o escribir.

 

Fuera de estos casos, se sigue la regla general. Si no lo tienes prohibido por la Ley al no tener capacidad para testar bajo las situaciones anteriores, entonces puedes hacer testamento. Si otorgas tu testamento ante un notario – lo más habitual – entonces se entiende que tienes la capacidad para hacerlo a menos que posteriormente se demuestre lo contrario.

 

4.) ¿Cuál es la forma más habitual de hacer testamento?

 

Pese a que existen otros tipos, el testamento abierto es el más recomendable, y el más habitual en la práctica. Este es el que se realiza ante un notario, persona que da carácter público a documentos privados, autorizándolos con su firma. Si optas por este tipo de testamento, como testador (persona que hace el testamento) expresas tu voluntad al notario (oralmente o por escrito), el notario lee el documento y si estás de acuerdo con el contenido, firmas tu testamento en el acto. Todo el proceso se rige por unas formalidades que aseguran que tu testamento se ajusta a las leyes vigentes en el momento, con lo que no necesitará ningún trámite posteriormente. El testamento se realiza en un solo acto, y la copia original se queda en los archivos del notario; así es más difícil que se pierda o destruya. Pero el testamento abierto también tiene inconvenientes: el documento no es secreto, ya que tanto el notario como los testigos (en caso de ser necesarios) conocen su contenido.

 

También puedes hacer tu testamento abierto sin necesidad de acudir a un notario, pero sólo en dos casos muy especiales. El primero es si te encuentras en peligro de muerte inminente, no siendo suficiente con que estés gravemente enfermo. En este caso, son necesarios 5 testigos. El segundo caso es el testamento en caso de epidemia, realizado en el lugar afectado por la epidemia aunque no es necesario que el testador tenga la enfermedad. Debe otorgarse ante 3 testigos mayores de 16 años.

 

5.) ¿Qué otros tipos de testamento existen?

 

Aunque el testamento abierto es el más recomendable, y el más habitual en la práctica, no es la única forma que tienes de hacer testamento. Estar al corriente del resto de tipos de testamento que existen – y de sus ventajas e inconvenientes – es útil porque puede ayudarte a decidir cuál es el que más te conviene según tu caso:

 

A) Si lo que más te preocupa es tu privacidad, puedes optar por redactar un testamento ológrafo. Es sencillo y no tiene muchos requisitos formales ya que lo escribes por ti mismo. El secreto sobre tu última voluntad queda, así, garantizado. Sin embargo, tras la muerte del testador, el testamento debe presentarse ante un Juez en el plazo de 5 años, o de lo contrario caducará y ya no será válido.

 

B) Una opción intermedia que evita la caducidad es hacer un testamento cerrado y llevárselo al notario, que te extenderá un acta para que la firmes. Así, el testamento queda autorizado, y podrás quedártelo, entregarlo a otra persona para que lo guarde o incluso dejarlo en poder del propio notario.

 

Estos dos tipos de testamento no otorgados ante notario tienen un problema: al no conocer el notario su contenido, tampoco podrá ayudarte a rectificar el testamento en el caso de que tenga algún fallo legal. Además, presentan inconvenientes prácticos porque pueden perderse o deteriorarse con mayor facilidad, y al morir el testador deben llevarse ante el Juez para que los autorice (protocolice) y sean, así, válidos.

 

6.) ¿Qué se puede dejar en herencia?

 

La finalidad principal del testamento es establecer cómo van a repartirse tus bienes a tu muerte. Sin embargo, también puedes incluir disposiciones que no son sobre los bienes. No es absolutamente imprescindible que hagas una lista o inventario de todas tus cosas y posesiones, pero siempre viene bien reflexionar sobre los bienes que posees y la forma en la que quieres repartirlos. Hacerlo puede ayudarte a organizar tus propias ideas y también serle útil a tus familiares, ya que se ahorrarían tener que hacerlo si finalmente es necesario. No tienes por qué distribuir todas tus pertenencias de la misma manera, sino que puedes hacerlo con libertad. Quienes heredan todos o una parte de los bienes se llaman herederos, lo que también conlleva más responsabilidades para ellos. Por el contrario, si quieres que alguien reciba uno o varios bienes concretos (que reciben el nombre de legado), entonces debes designarlo como legatario.

 

¡Ten en cuenta que las deudas también se transmiten! Debes recordar que tus familiares y seres queridos heredarán no sólo tus derechos y bienes, sino también tus deudas. Puede que por ello quieras solucionar tu situación lo antes posible, o incluir en el testamento alguna disposición sobre tus cargas. ¿Están tus herederos obligados a hacerse cargo de tus deudas? No necesariamente. Para convertirse en heredero, la herencia debe aceptarse, aunque también cabe la renuncia. Si la aceptación es “simple”, entonces el heredero acepta todos tus bienes pero también tus deudas, pagándolas con sus propios bienes si es necesario. Una alternativa es la aceptación a beneficio de inventario. Esto significa que sólo los bienes de la herencia responden de las deudas, y los del heredero quedan a salvo.

 

7.) ¿Existen límites sobre cómo puedo repartir mis bienes?

 

En un principio, el testamento es el documento en el que decides libremente tu última voluntad. Sin embargo, con respecto a tus bienes, todavía tienes algunas limitaciones. Estar al corriente de los límites más importantes que establece el Código Civil puede ayudarte a que tu decisión sobre cómo disponer de tus bienes tras tu muerte se ajuste a las normas vigentes. De entre todos estos límites, destaca la legítima, que se llama así porque es una parte de la herencia que la ley reserva a determinadas personas, que a su vez se conocen como herederos forzosos.  ¿Quiénes son? Los hijos y descendientes; a falta de estos, los padres y ascendientes; y finalmente la mujer o marido (cónyuge viudo).

 

Por Ley, tus herederos forzosos recibirán parte de tu herencia sea éste tu deseo o no. La cantidad de la herencia reservada a su legítima es una porción de los bienes de los cuales tú como testador – persona que hace un testamento – no puedes disponer libremente. Esta cantidad varía según los casos, porque no todos tenemos los mismos herederos. Pongamos un ejemplo frecuente: tienes hijos, así que ellos son tus herederos forzosos. En este caso, tu herencia se divide en tres partes o tercios. Uno de ellos se reparte por igual entre todos tus hijos, ya que es su legítima estricta. Otro, puedes usarlo para “mejorar” a un hijo/a en particular o repartirlo también por igual según sea tu voluntad; es el tercio de mejora. Para el último tercio no hay reglas – por ello se denomina de “libre disposición”. Piensa en tu situación, en quiénes son tus herederos forzosos, e infórmate de las reglas que se aplican.

 

8.) ¿Qué otras disposiciones puedo incluir en mi testamento?

 

El Código Civil define el testamento como el documento en el que una persona dispone, para después de su muerte, de todos sus bienes o de parte de ellos. Esto no quita que el testamento no pueda contener otras disposiciones que no se refieren exclusivamente a cómo se repartirán los bienes del fallecido. Una de las cláusulas más prácticas es nombrar a una persona para que se encargue de lo que has dispuesto en tu testamento se cumpla tras tu muerte. Esto puede resultar particularmente útil si tienes hijos que todavía no han cumplido los 18 años.

 

Esta figura se conoce como albacea o testamentario, y puede nombrarse a mas de uno siempre que sean mayores de edad. Además de cumplir encargos particulares, la Ley (el Código Civil) le encarga una serie de facultades. Entre las más importantes destacan cuidar del cumplimiento del resto del testamento y tomar las medidas necesarias para que los bienes de la herencia se conserven hasta su reparto. El cargo de albacea es voluntario, lo que significa que tiene que aceptarse o rechazarse una vez se abra la sucesión, y también conlleva la responsabilidad de cumplir con los encargos del testador. En principio, el cargo es gratuito, pero si el albacea renuncia sin una causa justificada, entonces perderá lo que el testador le hubiese dejado, siempre con la excepción de la legítima en caso de que le correspondiese. En ausencia de albacea, o si este renuncia, les correspondería a tus herederos ejecutar tu voluntad.

 

9.) ¿Cuáles son las diferencias con el testamento vital?

 

Para cualquier persona, el objetivo principal de hacer su testamento es el de poder decidir cómo repartir sus bienes a su muerte. Esto no quita que no puedan incluirse otro tipo de disposiciones, sin dejar el documento de ser un testamento. Pese a esto, no debe confundirse con el testamento vital, , que también se conoce como documento de voluntades anticipadas o de instrucciones previas. En un testamento vital se deja constancia por escrito de los cuidados y tratamientos a recibir en el momento de fallecer, o sobre el destino del cuerpo o de los órganos del fallecido.

 

Su uso más práctico es cuando el testamento vital contiene indicaciones anticipadas sobre qué hacer en caso de que padezcas una enfermedad o te encuentres en una situación física o mental que es incurable. Mediante el testamento vital, decides cómo quieres que sea tu muerte si llegan a darse unas circunstancias. Esto puede evitar que tus familiares o los médicos que te atienden tengan que tomar decisiones problemáticas y desagradables si, por ejemplo, sufres un accidente del que ya no te recuperarás y te impide manifestar tu voluntad. En este sentido, su utilidad es muy parecida a la de un testamento en el que dispones de tus bienes, porque evita complicaciones a tus seres queridos.

 

Existen modelos para este documento, como el que facilita la Asociación Derecho a Morir Dignamente o el modelo de la Conferencia Episcopal Española. La mayoría de Comunidades Autónomas también han desarrollado sus propios modelos, que son muy parecidos entre sí. En la mayoría, se elige a un representante que sería responsable que hablar con el médico o con el equipo sanitario para que se cumplan las instrucciones previas. Otras instrucciones pueden referirse a la donación de órganos y el destino del cuerpo tras la muerte. Recuerda que no es necesario que hagas un documento separado para expresar tus deseos en este sentido, sino que puedes añadir disposiciones específicas en tu testamento, ya que no es necesario que se refiera sólo al reparto de bienes.

 

10.) Una vez redactado, ¿puedo cambiar mi testamento?

 

¡Por supuesto que puedes hacerlo! Tu testamento adquiere relevancia en el momento en que fallezcas. Hasta entonces no es verdaderamente importante, en el sentido de que no tiene efectos ni para ti ni para las personas que aparecen en él. En ese transcurso de tiempo, todavía pueden pasar muchas cosas. Al contraer matrimonio, puede que quieras cambiar tu testamento para beneficiar también a tu cónyuge. El nacimiento de un hijo, que se convierte en tu heredero forzoso, o un divorcio o separación, son otros acontecimientos importantes que debes tener en cuenta. Puede que este sea tu caso, y quieras introducir disposiciones en favor de otras personas según los cambios que se produzcan en tus circunstancias. En el sentido contrario, puedes cambiar o eliminar cláusulas que afectaban a personas que, por cualquier motivo, ya no están en tu vida.

 

Tal vez al leer alguna de las respuestas a estas preguntas frecuentes hayas solucionado alguna de tus dudas, o pienses que otorgar tu testamento de otra manera te ayudará a repartir tus bienes de una forma más conveniente una vez fallezcas. ¡No te lo pienses! No hay límite sobre cuántas veces puedes cambiar tu testamento; al ser un acto individual y personal, sólo tú tienes la capacidad de cambiarlo. La versión que prevalezca - la que será válida - será la última que realices antes de fallecer. Normalmente, el nuevo documento deja totalmente sin efecto el anterior, a menos que no indiques en el testamento que parte del anterior continúa vigente.

Das könnte Sie auch interessieren:
Sucesiones
La legítima
Todo lo que necesitas saber sobre el testamento
Bienes y Derechos de la Sociedad de Gananciales
Preguntas frecuentes sobre el Contrato de Compraventa