Toggle sidebar

Seguros contra Daños

Los seguros contra daños son aquellos en los que se indemniza el daño producido efectivamente según la valoración que el asegurador haga del mismo.


El interés que se tiene en cuenta a la hora de calcular la indemnización es el llamado valor final o valor del interés en el instante previo a la producción del siniestro. Por lo tanto, se presupone que el valor del interés varía a lo largo de la vida del bien asegurado, ya sea por el uso, por el paso del tiempo (un equipo informático vale menos un mes después de la compra), por las alteraciones de la moneda, etc. De manera que si una máquina se compró hace dos años por un millón de euros y ahora vale 600000 euros, si se produce el siniestro el interés será esta última cantidad, no su valor inicial.

 

Sin embargo, es frecuente que dicho interés no coincida con la suma asegurada siendo el supuesto normal que ésta sea inferior para evitar el incentivo al asegurado de provocar el siniestro de forma dolosa.


La suma asegurada el valor máximo de indemnización que pagará el asegurador. Para calcular ese daño es necesario tener en cuenta no sólo el valor final del interés, sino también el valor de residuo, es decir, el valor del interés después del siniestro. La diferencia entre estos dos valores dará lugar al daño.


La regla que establece la Ley de Contrato de seguro para calcular la indemnización en los contratos de infraseguro (cuando la suma asegurada es inferior al interés) es:


Indemnización =   suma asegurada x daños / valor del interés 

 

Donde ‘suma asegurada’ es la cantidad máxima que el asegurador pagará en concepto de indemnización, ‘daños’ es la diferencia entre el valor final y el residual, y ‘valor del interés’ es el valor final.


Esta regla es, no obstante, dispositiva por lo que las partes pueden pactar una manera diferente de calcular la indemnización. En la práctica es muy común que se pacte que el asegurador pague el total del daño producido hasta el límite de la suma asegurada.


El cálculo del daño, por otro lado, también es complejo ya que es necesario contar con la ayuda de peritos designando cada parte a uno de ellos. Si éstos no se ponen de acuerdo con la cuantía del daño, las partes designarán a un tercer perito de común acuerdo, y si éstas no se ponen de acuerdo para qué perito designar, será el juez quien lo haga. Los peritos elaboran un informe en conjunto, tomando las decisiones por mayoría y lo presentan a las partes que pueden aceptarlo u oponerse al mismo. El plazo para oponerse es de 30 días para el asegurador y de 180 días para el asegurado. Si no se impugna el dictamen pericial, el asegurador tiene 5 días para pagar la indemnización al asegurado teniendo en cuenta la cuantía del daño. Si, por el contrario, se impugna, el asegurador debe pagar inmediatamente la cuantía mínima conocida y el resto cuando se resuelva el recurso judicial. Durante el tiempo que medie entre la firma de la resolución judicial y el pago de la indemnización, el asegurador debe pagar intereses moratorios al asegurado.


Uno de los efectos más importantes del contrato del seguro es la subrogación del asegurador en los derechos que el asegurado tiene frente al tercero causante del daño. Pero este efecto no es automático, sino que se precisa la voluntad del asegurador. Así el asegurador puede ir contra el causante de un accidente de tráfico y pedirle responsabilidad por los daños y perjuicios ocasionados en el vehículo del asegurado. Normalmente es el seguro del causante quien hace frente a estos gastos.

Das könnte Sie auch interessieren:
Comprar una casa
Todo lo que necesitas saber sobre el contrato de suministro
Todo lo que necesitas saber sobre el contrato de agencia
Preguntas frecuentes sobre el contrato de agencia
Preguntas frecuentes sobre el contrato de suministro