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Régimen de Participación

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Junto a los sistemas de gananciales y al de separación de bienes, se habla en nuestros días del régimen de participación, que combina características de los dos anteriores. En su funcionamiento, se parece al régimen de separación, pero se liquida como régimen de comunidad (gananciales) con respecto a los bienes a los que afecta. Actualmente se encuentra regulado en los artículos 1411 a 1434 del Código Civil. Por Ley se establece la identidad y consistencia del patrimonio inicial y final de cada uno de los cónyuges, puesto que es indispensable para calcular las ganancias que se han producido y que estas puedan repartirse.

 

El artículo 1411 define este régimen atendiendo a su efecto. Así, “en el régimen de participación cada uno de los cónyuges adquiere derecho a participar en las ganancias obtenidas por su consorte durante el tiempo en que dicho régimen haya estado vigente”. En este sentido, en este régimen los cónyuges participan de los beneficios conseguidos separadamente por los dos miembros, al contrario que en el régimen de separación de bienes donde lo que se comparten son las cargas familiares pero no los beneficios. Cuando el régimen de participación se disuelve, surge una compensación en dinero a favor del cónyuge cuyo incremento patrimonial neto haya sido menor. Respecto al régimen de gananciales, la principal diferencia es que las ganancias adquiridas durante el matrimonio continúan siendo individuales, puesto que no existen bienes comunes. Sólo al disolverse el matrimonio existe un “crédito” compuesto por el total de ganancias menos el total de pérdidas de cada uno de los cónyuges.

 

¿Cómo funciona este régimen? El artículo 1413 del Código Civil establece que “se aplicarán, durante la vigencia del régimen de participación, las normas relativas al de separación de bienes”. Como consecuencia, cada cónyuge es titular, gestiona, administra y dispone de los bienes que tenía cuando contrajo matrimonio, así los adquiridos su duración. La única norma especial (artículo 1414) es la que se aplica a los bienes adquiridos conjuntamente, que son de cada miembro de la pareja al 50%.

  El régimen de participación combina características de los otros dos: funciona como el de separación, pero se liquida como régimen de gananciales.

 

Extinguido el régimen, debe liquidarse para que cada cónyuge obtenga la participación que le corresponda. La ganancia no es más que la diferencia entre el patrimonio inicial y el final de cada cónyuge, como indica el artículo 1417. Si se ha producido un incremento de patrimonio, tanto para un cónyuge como para los dos, estas ganancias se suman y se reparten nuevamente entre los cónyuges, por la mitad. Por ejemplo, si sólo uno ha obtenido beneficios durante el matrimonio, el otro tendrá la mitad. Si los dos han tenido beneficios, el que haya ganado menos recibirá una “compensación”, hasta que las ganancias de ambos cónyuges se igualen a la disolución del matrimonio. Siguiendo lo establecido en el artículo 1429, “al constituirse el régimen podrá pactarse una participación distinta […], pero deberá regir por igual y en la misma proporción respecto de ambos patrimonios y en favor de ambos cónyuges”.

 

Respecto a la forma de pago de este crédito de participación, es un crédito que se convierte en dinero cuando se liquida, y así debe ser abonado (artículo 1431). También, “podrá pagarse mediante la adjudicación de bienes concretos, por acuerdo de los interesados o si lo concediese el Juez a petición fundada del deudor” (artículo 1432). De no existir bienes o dinero para pagar, el cónyuge perjudicado puede emprender acciones judiciales, reguladas en los artículos 1433 y 1434 del Código Civil.