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Préstamo con Garantía de Valores Cotizables

Es frecuente la constitución de garantías junto con los préstamos como modo de asegurar el cumplimiento de las obligaciones del prestatario. Este supuesto se acentúa en el caso de las empresas ya que en la mayor parte de los casos arriesgan el capital prestado en proyectos de inversión que pueden resultar en fracaso. Así, la generalidad de las entidades de crédito exige algún tipo de garantía (real o personal) a sus clientes como condición para facilitarles un préstamo.


A diferencia del resto de los préstamos, aquellos con garantía de valores cotizables y elevados a escritura pública tienen carácter mercantil con independencia del cumplimiento de los dos requisitos que supuestamente dan tal carácter: alguno de los contratantes debe ser comerciante, y las cosas prestadas deben destinarse a actos de comercio.


Estos préstamos mercantiles con garantía de valores cotizados en Bolsa o en otro mercado secundario oficial tienen un régimen especial caracterizado por: la facilidad de realización de la garantía a través de su venta en Bolsa, y el carácter especial de estos créditos para cobrarse con los valores dados en garantía en caso de concurso del deudor.


Es importante destacar la importancia de la posición privilegiada del acreedor pignoraticio. En caso de concurso del prestatario, los valores dados en prenda se pueden ejecutar de forma separada e irán destinados a cubrir la deuda con el prestamista.  El resto de acreedores solo podrán cobrar sus créditos con cargo a los valores pignorados en caso de que sobre dinero una vez pagado el prestamista. Es más, en el supuesto de que el prestatario no sea el titular de los valores dados en garantía, el derecho de cobro del prestatario es incluso preferente al derecho de restitución del titular de los valores. Es decir, el titular de las acciones no puede pedir al prestatario la restitución del valor de estas hasta que el prestamista haya cobrado.


La facilidad de ejecución de la garantía en caso de impago del deudor se concreta en que el acreedor puede pedir la enajenación de los valores en el mercado secundario correspondiente sin necesidad de requerir al deudor y dentro de los tres días hábiles siguientes al vencimiento del préstamo. El Código de Comercio contiene la posibilidad de que las partes convengan limitar o eliminar esta libertad del prestamista.


La garantía mencionada se constituye como una prenda y, como tal, debe cumplir los requisitos exigidos por el Código Civil:


1) Se constituye como garantía de cumplimiento de una obligación principal (el préstamo).


2) Los valores dados en prenda deben ser propiedad de quien los aporta como tal que, además, debe tener libre poder de disposición sobre ellos.


3) Esta prenda debe contenerse en escritura pública para poder producir efectos frente a terceros.


También debe cumplir los siguientes requisitos por el hecho de que el objeto sean valores cotizables:


1) Los valores cotizados en un mercado secundario oficial (acciones, participaciones…) que forman la prenda, deben estar representados, por mandato de la ley, en anotaciones en cuenta. Por ello, constitución de la prenda debe inscribirse en la cuenta que corresponda y este acto hará ficción de traslado posesorio de los valores al prestamista.


2) Adicionalmente a lo anterior, la constitución de la prenda debe hacerse en escritura pública para que ésta tenga efectividad frente a terceros.


3) El contrato o la escritura deben expresar los elementos identificativos necesarios de los valores dados en prenda.

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