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preguntas Frecuentes sobre el Seguro

1. ¿Qué es un contrato de seguro?

 

Es un contrato a través del cual el asegurador se obliga a pagar una indemnización al asegurado si se produce una situación contenida en la póliza. La indemnización se ajusta a los límites pactados entre las partes siendo normal que los seguros no cubran la totalidad del riesgo para evitar el incentivo de causar siniestros de mala fe.

 

2. ¿Un seguro a todo riesgo cubre todo tipo de supuestos?

 

No. Todos los seguros cubren las situaciones contenidas en la póliza. Los seguros denominados “a todo riesgo” son aquellos que cubren la mayoría de las situaciones posibles, pero es imposible que un seguro cubra todos los casos de siniestros existentes.

 

3. ¿Cuál es la duración del contrato?

 

La que se indique en la póliza siempre que no sea superior a diez años excepto en los seguros de vida. Si bien, caben una o más prórrogas de un año como máximo cada una.

 

Cualquiera de las partes puede comunicar su intención de prorrogar el contrato al final del mismo y si la otra parte está de acuerdo o no muestra oposición, la prórroga es válida. No obstante, puede suceder que una de las partes se oponga a la prórroga, para ello debe hacérselo saber a la otra con dos meses de anticipación al fin del contrato por una notificación escrita.

 

4. Plazo de prescripción de las acciones

 

Las acciones que se derivan del contrato de seguro, tanto las del asegurador contra el tomador como en sentido contrario, prescriben a los dos años en el seguro de daños y a los cinco en el de personas.

 

El juez competente para conocer en estos litigios es el del domicilio del asegurado a no ser que se reclame una indemnización por daños y perjuicios producidos por vehículos de motor, en este caso será competente el tribunal del lugar donde se produjeron los hechos.

 

5. ¿Qué documentos son necesarios para realizar un contrato de seguro?

 

La póliza es el documento justificativo del contrato de seguro que debe presentarse por escrito y contener obligatoriamente:

 

- La identificación de las partes (nombre y apellidos o denominación social y domicilio)


- El riesgo cubierto


- El interés, es decir, los objetos asegurados y su situación


- La suma asegurada o alcance económico de la cobertura


- El importe total de la prima incluidos recargos e impuestos, junto con sus plazos de  vencimiento, modo y lugar de pago


- Duración del contrato con expresión del día y la hora en que comienzan y terminan sus efectos


- Si interviene un mediador, su nombre y tipo de mediador


La administración pública controla que la póliza contenga todas las menciones esenciales y que se ajuste a las leyes. Sobre todo controla que no perjudique al asegurador sin el expreso consentimiento de este.


Adicionalmente, la póliza puede completarse con un apéndice en el que se indican las nociones que las partes estimen relevantes y cuyo valor es el mismo que el de la póliza, es decir, probatorio de la existencia del contrato de seguro.

 

Otros documentos que pueden existir pero no forman parte del contrato son:

 

a) La solicitud de seguro pedida por el asegurado es simplemente una petición de información sobre las características del seguro sin que tenga efecto vinculante. Es decir, el solicitante por pedir información no está haciendo una oferta de contrato aunque aporte los datos necesarios para delimitar el riesgo y la prima que pagaría.

 

b) La proposición del contrato de seguro hecha por el asegurador sí le vincula y funciona como una oferta durante 15 días de manera que si el tomador la acepta, se perfeccionará el contrato.

 

c) El documento de cobertura provisional sirve para cubrir los posibles daños que sucedan durante el tiempo que las partes están acordando las características del contrato. También puede referirse al contrato de seguro definitivo y sirve para el tiempo que media desde que el tomador acepta hasta que obtiene la póliza.

 

6. ¿Todos los contratos de seguros están regulados en la ley?

 

La Ley del Contrato de seguro se refiere a determinados tipos específicos de seguros contra daños (seguro de incendios, seguro contra robo, seguro de transportes terrestres, seguro de lucro cesante, seguro de caución, seguro de crédito, seguro de responsabilidad civil, seguro de defensa jurídica y reaseguro-arts. 45 a 79) los cuáles deben regirse por estas disposiciones específicas. El resto de seguros contra daños, que también existen pero no están regulados en la ley, deben regirse por las normas generales del contrato de seguros.

 

Es decir, los contratos de seguros no son numerus clausus. Por el contrario, se puede contratar un seguro de todo lo que se quiera (p. ej., seguro de rotura de cristales, seguro de maquinaria…), si bien, deben obedecer las normas generales de la LCS.

 

Por otro lado, existen seguros especiales que están contemplados en normas diferentes a la Ley del Contrato de Seguro y por lo tanto se rigen por estas disposiciones específicas, son: el seguro agrícola, el seguro marítimo, el seguro aéreo, el seguro de crédito a la exportación, el seguro obligatorio de automóviles, el seguro de responsabilidad nuclear, y el seguro de responsabilidad civil del cazador entre otros.

 

En cuanto a los seguros de personas, la Ley del Contrato de Seguro contempla alguno de estos tipos de forma específica como son: el seguro de vida, el seguro de accidentes, el seguro de enfermedad y el seguro de asistencia sanitaria. Pero como acurre en los seguros contra daños, existen otras categorías como los seguros de natalidad, nupcialidad y enterramiento que se regirán por las normas generales de los seguros de personas por no estar expresamente contemplados en la ley.

 

7. ¿Cuándo se considera que el asegurado o tomador han cumplido con su deber de declaración?

 

El nivel de exigencia llega hasta el límite de su conocimiento, por lo que a veces, el tomador debe ayudarse del asegurado porque él mismo no conoce las circunstancias que tuvieron lugar en el momento de la producción del siniestro o las exactas consecuencias producidas por éste.

 

Tanto al tomador como al asegurado (si son diferentes) se les exige que declaren todo  lo que saben y únicamente se les castigará si ocultan información relevante mediando mala fe.

 

En cuanto al deber precontractual de información, parece ser una de las obligaciones más importantes del contrato de seguro ya que a partir de la descripción que realice el tomador, o en su caso el asegurado, el asegurador valorará el riesgo y decidirá si lo asume o no. Además, en el primer caso esta información será relevante para calcular la prima a pagar por el contratante. Por lo tanto, el asegurador, a la hora de tomar esa decisión debe fiarse de las comunicaciones hechas por la otra parte (buena fe).

 

Este deber precontractual es en realidad un deber de respuesta a un formulario que facilita el asegurador a tal efecto. Por ello, el tomador quedará exonerado de su deber cuando no le presenten formulario alguno o cuando haya omitido información no preguntada en tal cuestionario.

 

Si, como he apuntado anteriormente, el contratante (tomador o asegurado) omite alguna información relevante sin mediar mala fe, el asegurador puede resolver el contrato en el plazo de un mes. Además si concurre el suceso asegurado en ese plazo, el asegurador debe satisfacer una indemnización menor, proporcional a la prima que hubiera tenido que pagar el tomador si se conociera la verdadera entidad del riesgo.

 

Se permite, asimismo, que el asegurador renuncie a su derecho a resolver el contrato en estos casos.

 

8. Diferencias entre los seguros de personas y los de cosas

 

La diferencia fundamental entre ambos tipos de seguros es la forma en que se resarce el daño en unos y otros.

 

En los seguros contra daños se produce una efectiva indemnización del daño calculada de acuerdo con unas fórmulas, enunciadas en la póliza en función del límite de la cobertura y de la cuantía de la prima, adecuadas al concreto daño producido.

 

En los seguros de personas por el contrario, la indemnización es una cuantía fija expresada en la póliza del seguro y no corresponde con la valoración del daño sino que, como éste es infinito, se acuerda una compensación de carácter simbólica. En este tipo de seguros no es necesario valorar el daño sino que se considera que determinados sucesos (v. eg., muerte) son dañosos en sí mismos.

 

9. ¿En qué consisten los seguros de cosas?

 

Son aquellos tipos de seguros en los que existe un interés sobre las cosas. Distinguimos los siguientes:

 

Seguro de incendios: el asegurador se obliga a indemnizar al asegurado según lo convenido en la póliza en caso de que se produzca un incendio.

 

Muchas veces, las pólizas del seguro de incendios cubren riesgos complementarios como los daños eléctricos, los daños por rayos, los daños derivados de la paralización del trabajo si el edificio incendiado es una empresa, etc. En estos casos estamos ante seguro mixtos o combinados.

 

Seguro contra robos:  “el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley del Contrato de Seguro y en el contrato, a indemnizar los daños derivados de la sustracción ilegítima por parte de los terceros de las cosas aseguradas” (art. 50.1 LCS).

 

Es decir, la cobertura alcanza a todas las cosas contenidas en el contrato de seguro sobre las que el asegurado pueda probar un robo o hurto.

 

Según la ley, se considera consumado el suceso del robo cuando ha transcurrido el periodo expresado en el contrato y la cosa asegurada no ha aparecido. Además no sólo se indemniza en caso de robo, sino también en caso de tentativa por el deterioro que haya podido sufrir el bien objeto del contrato u otros bienes como los envases, cajas o incluso el local donde se encontraba aquél.

 

Seguro de transporte: según el cual el asegurador se obliga a indemnizar los daños que pudieran sufrir las mercancías transportadas, el medio de transporte, u otros objetos asegurados, como consecuencia del transporte. Por lo tanto, este tipo de seguros cubren múltiples riesgos como pueden ser el accidente, el incendio, el robo, las roturas de bienes… siempre que se produzcan en un medio de transporte.

 

En este punto cabe precisar una cosa: el seguro de transporte se va a regular por su normativa específica si se trata de transporte marítimo o aéreo, y sólo subsidiariamente se regulará por la LCS. El seguro de transporte terrestre sí responde a esta normativa. Si el viaje es combinado de manera que el transporte sea parte terrestre y parte aéreo por ejemplo, se aplicarán las normas del transporte que tuvo lugar durante más recorrido.
Otros seguros de cosas son: el seguro de lucro cesante en el que el asegurador se obliga al asegurador a indemnizar al asegurado, dentro de los límites de la ley y el contrato, la pérdida del rendimiento económico que hubiera percibido si no se hubiera producido el siniestro indicado en la póliza; los seguros de crédito a través de los que el asegurado se cubre ante una posible insolvencia de su deudor; los seguros de deudas a través de los cuales el asegurado se cubre de las posibles deudas que puedan disminuir su patrimonio. Entre ellos se encuentran el seguro de responsabilidad civil y el seguro de defensa jurídica.


10. ¿El seguro de la comunidad cubre los daños provocados a vecinos particulares?

 

No, el seguro de la comunidad de propietarios, en caso de existir, tan solo cubre los daños causados en las zonas comunes. En el supuesto de que ocurra algún siniestro contenido en la póliza como una avería en las tuberías del edificio, que provoque humedades en la vivienda de uno de los vecinos, éste va a tener que sufragar el coste de las humedades porque el seguro de la comunidad no lo cubrirá. Por eso conviene contratar un seguro privado aunque la comunidad disponga de otro.

 

11. ¿En qué consiste el seguro obligatorio del automóvil?

 

El seguro obligatorio de circulación es un seguro de responsabilidad civil derivada del uso de vehículos de motor que se rige por una normativa especial adaptada a la regulación europea.

 

Los caracteres esenciales de este seguro son: es obligatorio suscribir una póliza que cubra la responsabilidad civil sobre personas y cosas hasta la cuantía del aseguramiento obligatorio (70 millones de euros en los daños a las personas y 15 millones en los daños en los bienes), aunque la cuantía efectiva a satisfacer se determina por el baremo en vigor en el momento del siniestro. Los baremos se actualizan anualmente.

 

Este seguro cubre los daños causados por el conductor del vehículo tanto en las personas como en las cosas. Cuando el daño se produce en las personas (bien aquellas que transporta o las de otros vehículos con los que haya colisionado), el conductor responde siempre a no ser que pruebe que el daño fue causado por una negligencia del dañado o por causa mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo. Responde el conductor incluso si el daño se debe a que el vehículo está en malas condiciones. Cuando, por el contrario, el daño se produce en las cosas, ya sean mercancías transportadas o el propio vehículo, habrá de indemnizar según la responsabilidad civil extracontractual, es decir, es necesario reparar los daños producidos por la conducta del conductor aunque no exista ningún contrato sobre esas mercancías.

 

Los daños ocasionados a las personas, al ser difíciles de medir por intervenir daños psicológicos, se fija según un sistema indicado expresamente en el texto de la ley.

 

Sin embargo, este seguro no cubre todos los daños producidos en las cosas y las personas como consecuencia de la circulación; existen algunas excepciones: no cubre las lesiones o fallecimiento del conductor, ni los daños del vehículo causante del siniestro ni de las cosas transportadas en él siempre que sean propietarios el tomador, el asegurado, el conductor o el propietario del vehículo, así como el cónyuge y los parientes hasta el tercer grado de consanguinidad de los anteriores. También quedan excluidos de la cobertura los daños personales y materiales causados por un vehículo robado, es decir, el seguro de ese vehículo no cubre los accidentes que se cometan cuando no está en posesión de su propietario. En este último caso, el perjudicado puede reclamar al Consorcio de Compensación de Seguros.

 

El asegurador podrá reclamar la indemnización al conductor y al propietario del vehículo en el plazo de un año si el siniestro se produjo por su conducta dolosa o porque conducían bajo la influencia del alcohol o drogas.

 

12. ¿Qué es el DAA?

 

Es un documento denominado Declaración Amistosa de Accidente y sirve para agilizar los trámites en el caso de daños materiales producidos por la circulación de vehículos de motor. Es un documento proporcionado por las compañías aseguradoras que, en caso de accidente, cada parte le hace llegar a su compañía y éstas esclarecerán la parte responsable y procederán a compensar.

 

La forma en la que median las dos aseguradoras está regulada por un acuerdo llamado CIDE/ASCIDE que enuncia las distintas causas y tipos de accidentes y la parte responsable en cada una de ellas. Se trata de un acuerdo para evitar llegar a los tribunales para solucionar problemas de responsabilidad.


13. ¿El seguro del automóvil tiene cobertura en el extranjero?

 

En Europa aún no existe ninguna regulación específica en materia de seguros, lo único que existe es un sistema de cooperación para resolver ciertas materias al margen de los tribunales. Este es el caso del seguro obligatorio del automóvil para el cual existe un libro verde.

 

En el caso de que el país donde se ha producido el siniestro se acoja a la regulación del libro verde, el riesgo del que se trate estará cubierto.

 

14. ¿Se pueden asegurar coches extranjeros en España?

 

Depende de la aseguradora. Muchas de ellas aseguran coches con matrícula extranjera.

 

15. ¿Siempre se produce subrogación del asegurador?

 

No existe la subrogación del asegurador en los derechos y acciones del asegurado con respecto al causante del daño en los seguros de personas, con excepción de los gastos de asistencia sanitaria.

 

Además esta subrogación es voluntaria, de manera que el asegurador puede utilizarla o no y sólo en el caso de que el asegurado no haya causado el daño porque en caso contrario, el asegurador estará obligado a indemnizar el daño a la víctima del suceso o a su compañía aseguradora.

 

16. ¿En qué consiste el seguro para el caso de muerte?

 

El seguro de vida para el caso de muerte consiste en la obligación del asegurador de pagar la indemnización pactada al beneficiario en el caso de muerte del asegurado.

 

Los contratos de seguros para el caso de muerte deberán contener en su póliza los supuestos de fallecimiento excluidos de la cobertura, ya que la ley establece que este tipo de seguros cubre todos los casos de fallecimiento excepto los expresamente excluidos por la voluntad de las partes.

 

Dentro del seguro para el caso de muerte distinguimos el temporal, en el que se condiciona la indemnización a que el asegurado muera en un determinado periodo de tiempo; y el de vida entera en el que la cobertura del seguro se extiende a toda la vida del asegurado.

 

En este tipo de seguros, si el tomador es distinto del asegurado, es necesario el consentimiento de éste para que el contrato sea válido a no ser que se presuma su interés en que se celebre el contrato. Sin embargo no se precisa consentimiento alguno por parte del beneficiario por lo que puede suceder que fallecida una persona, el beneficiario no sabe que lo es. Para evitar estas situaciones, se ha creado un Registro de Contratos de Seguro de Cobertura de Fallecimiento en el que las entidades aseguradoras deben inscribir todos los contratos de este tipo que celebren y sus beneficiarios.

 

En este tipo de seguros la valoración del riesgo para determinar la cuantía de la indemnización pactada y el importe de la prima, se concreta en la respuesta a un formulario sobre la salud, antecedentes familiares, edad, etc., del asegurado y en un exhaustivo examen médico por parte del equipo del asegurador. Si se ha incumplido alguna de estas obligaciones, el asegurador puede impugnar el contrato hasta que pase un año desde la conclusión del contrato. Pasado ese tiempo ya no podrá impugnar irregularidades en los datos proporcionados por el tomador si no ha mediado dolo por su parte o si esa irregularidad no se refiere a la edad del asegurado y ésta sale de los límites contemplados en el contrato. La edad mínima del asegurado para constituir un seguro de vida es de catorce años y la máxima de setenta. Luego las partes pueden establecer otros límites en la póliza pero siempre dentro de los legales.

 

17. ¿El seguro de vida cubre el suicidio?

 

La mayor parte de los seguros de vida cubren la muerte por suicidio siempre que hayan transcurrido al menos dos años desde la celebración del contrato.

 

No obstante, cada seguro establece en su póliza los casos en los que existe cobertura.

 

18. ¿En qué consiste el seguro para el caso de vida?

 

Es un seguro a través del cual el asegurador se obliga a pagar al asegurado o al beneficiario una indemnización en el caso de que el asegurado sobreviva a una determinada fecha. Esta fecha puede ser un plazo desde la celebración del contrato o cuando el asegurado tenga una determinada edad.

 

La indemnización en este tipo de seguros puede consistir en una cantidad única o en una renta vitalicia fija o revalorizable, según pacten las partes.

 

A diferencia de lo que ocurre en el seguro de vida para el caso de muerte, en este seguro, a no ser que lo pacten las partes de manera expresa, no existe el derecho de rescate ni el de reducción de la suma asegurada. Es decir, el tomador no puede decidir pagar menos prima con la consecuencia de que la suma asegurada se reduzca proporcionalmente, o ejercitar su derecho de rescate obteniendo la parte de las primas pagadas correspondiente según las tablas, siempre que haya pagado al menos las dos primeras anualidades.

 

19. ¿Qué son los anticipos sobre la póliza?

 

Los anticipos sobre la póliza están pensados para que el tomador del seguro obtenga un crédito con cargo a la póliza, es decir, la indemnización recibida si se produce el siniestro se reducirá en la cuantía del crédito. En caso de que el siniestro no llegare a producirse, el asegurador se vería perjudicado, por ello el anticipo se prevé para los seguros para el caso de muerte en los que el siniestro va a ocurrir siempre (muerte).

 

Para poder acceder al anticipo, el tomador debe haber pagado dos anualidades como mínimo.

 

El tomador también puede obtener un crédito con cargo a la póliza a través de la pignoración de la misma. Es decir, el tomador da la póliza a un tercero en concepto de prenda que se podrá constituir para todos los seguros de vida que no lleven designado un beneficiario irrevocable.

 

20. ¿En qué consiste el seguro de accidentes?

 

Existen dos tipos de seguros de accidentes; por un lado están los seguros voluntarios de accidentes regulados en la LCS, y por otro están los seguros obligatorios de accidentes de trabajo regulados en la Ley de la Seguridad Social.

 

Los primeros son aquellos seguros que cubren al asegurado de todas las lesiones corporales que provoquen invalidez temporal o permanente o incluso el fallecimiento del asegurado, producidas estas como consecuencia de accidentes no provocados por ellos mismos. Además cabe destacar que cubre las lesiones que surjan cuando se ha acabado el contrato de seguro si son consecuencia de un accidente que tuvo lugar con el contrato de seguro en vigor.

 

El propio contrato recogerá los supuestos incluidos y el asegurado o sus herederos deben probar que su situación (invalidez o muerte) fue causada por el evento violento, súbito y externo recogido en la póliza.

 

Dada la difícil valoración del daño, en los casos de muerte e invalidez total se suele fijar una cuantía de indemnización; y en los casos de invalidez temporal se suele determinar una compensación diaria.

 

21. ¿En qué consisten los seguros de enfermedad y asistencia sanitaria?

 

Estos dos seguros son muy similares distinguiéndose en que mientras que en el seguro de enfermedad el asegurador se compromete al pago de los gastos de asistencia sanitaria, en el seguro de asistencia sanitaria el asegurador se obliga a proporcionar al asegurado dicha asistencia sin que sea posible indemnizarle con el valor de la misma.

 

22. ¿Qué es el seguro múltiple o cumulativo y cuál es la diferencia con el coaseguro?

 

Es la situación que se produce cuando un mismo tomador contrata varios seguros con aseguradores diferentes sobre el mismo riesgo y en idéntico periodo de tiempo. Además todos estos seguros deben operar a la vez, no siendo de este tipo los seguros subsidiarios o los complementarios.

 

Para evitar el sobreseguro, es decir, que se indemnice al asegurado con una cantidad superior al daño, se impone la obligación al tomador de comunicar a todos los aseguradores la existencia de los otros contratos de manera que cada uno pague una cantidad proporcional a su suma asegurada sin sobrepasar el valor del daño.

 

Por el contrario, el coaseguro es un único contrato de seguro en el que existe un pacto previo de varios aseguradores de repartirse las primas y el pago de la indemnización con consentimiento del tomador. La cantidad de la que van a responder cada uno de los aseguradores depende del pacto interno realizado entre ellos.

 

En este seguro, existe un delegado que es quien contrata en nombre de todos los aseguradores con el tomador. A pesar de esta figura, las responsabilidades de los aseguradores son mancomunadas, es decir, el tomador no puede reclamar el total de la indemnización a uno de los aseguradores porque cada uno responde sólo de su parte.

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