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Preguntas frecuentes

1. ¿Qué es el arrendamiento financiero?


Es el negocio a través del cual, una entidad de arrendamiento financiero cede el uso de un bien de capital o inmovilizado a una persona física o jurídica durante un periodo de tiempo. A cambio, el arrendatario debe desembolsar una serie de cuotas periódicas que corresponden con la amortización del bien más los intereses. Al finalizar el periodo del contrato, el usuario puede comprar el bien por un precio prefijado (opción de compra), prorrogar el contrato de leasing, o devolver el activo al arrendador financiero.


En el negocio de arrendamiento financiero sólo intervienen dos personas pero la compra anterior del bien por la entidad de crédito, está influenciada por las instrucciones del usuario. Es decir, es el futuro usuario quien elegirá tanto el proveedor al que se comprará el activo, como el precio pagado por él.


Tienen la consideración de negocios de arrendamiento financiero aquellos cuyo objeto sea la cesión del uso de bienes muebles o inmuebles afectos a la actividad agrícola, pesquera, artesanal, de servicios, empresarial o profesional del usuario a cambio de una contraprestación periódica. Es obligatorio que el contrato incluya una opción de compra a su término.


2. ¿Por qué es tan común en la práctica?


La difícil situación financiera actual hace del arrendamiento financiero un negocio muy atractivo para numerosas empresas que no disponen de la suficiente liquidez para adquirir bienes de capital o inmovilizado al contado.


El contrato de arrendamiento financiero está consolidado en la práctica como una figura de financiación para la adquisición de bienes muebles e inmuebles disfrutando de algunos beneficios fiscales.


3. Diferencias entre el arrendamiento financiero y el arrendamiento operativo


Existen otros tipos de arrendamientos que cabe diferenciar del leasing propiamente dicho como es el caso del arrendamiento operativo. En él, al igual que en el arrendamiento financiero, se cede el uso de un activo durante un periodo de tiempo a cambio de una cuota única o periódica. Pero la diferencia radica en que en el operativo no se traspasan los riesgos al arrendatario el cual sólo recibe los beneficios económicos procedentes del activo. Además éste no se pacta a corto plazo y no existe opción de compra al vencimiento del contrato.


4. Diferencias entre el arrendamiento financiero y la compraventa a plazos con pacto de reserva de dominio


El arrendamiento financiero es un contrato que, aunque autónomo, presenta similitudes con la compraventa a plazos con pacto de reserva de dominio si el arrendatario en esta última ejerce su derecho a comprar el bien cedido.


La función de la compraventa a plazos con reserva de dominio es la de retrasar la transmisión de la propiedad cedida ya que ésta no se transfiere en el momento del perfeccionamiento sino en el del pago completo del precio.


En el leasing, el arrendatario no es simplemente eso sino que, al ser las cuotas superiores al valor de uso, éstas son más bien una especie de amortización del bien.
Por todo ello estas dos figuras aparecen muy relacionadas en la práctica.


Sin embargo cabe precisar algunos puntos:


- El hecho de que el valor material del bien y el montante total de las cuotas arrendaticias sean equivalentes, no quiere decir que en el leasing se esté trasladando el dominio del activo objeto del contrato. Hay que tener en cuenta que el hecho de que las cuotas sean superiores a las de mero uso se debe a las ventajas fiscales que reporta este tipo de contratos frente a una compraventa.


- En el arrendamiento financiero el vendedor no se convierte en propietario con el sólo pago de la última cuota del contrato, sino que debe ejercitar la opción de compra y pagar el valor residual preestablecido.


- El leasing no puede ser una compraventa a plazos porque en ese caso no tendría sentido la opción de compra. Con el sólo pago del último plazo, el arrendatario devendría propietario.


- Al inicio del contrato de leasing el arrendatario no tiene clara la opción de comprar. Es más, suele suceder que los activos cedidos devengan obsoletos al final del periodo pactado.

 

5. Régimen jurídico


La regulación del arrendamiento financiero se caracteriza por su dispersión normativa. Sus normas se encuentran principalmente en la disposición adicional séptima de la Ley 26/1988 de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito, en la disposición adicional primera de la Ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles (LVPBM) y en las leyes fiscales del Impuesto de Sociedades (IS), del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y del Impuesto del Valor Añadido (IVA).


Es imprescindible cumplir estas normas por parte de las empresas para poder disfrutar de sus ventajas fi scales. Sin embargo, esto no quiere decir que los contratos celebrados ignorándolas sean nulos, sino que estos solo tienen validez entre las partes.


La jurisprudencia del tribunal Supremo manifiesta que el contrato de leasing es atípico, complejo y gobernado por sus propias estipulaciones.


6. Forma


La Ley no impone ninguna forma específica concreta pero lo normal es que el arrendamiento financiero se documente por escrito.


Además, en un acto de libertad de las partes, estas pueden elevar el documento a escritura pública para poder inscribirlo en el Registro de Venta a Plazos de Bienes Muebles del Registro Mercantil. Esto permitirá dar publicidad a las estipulaciones del contrato y hacer que tengan validez frente a terceras personas.


7. ¿Quiénes intervienen en el arrendamiento financiero?


Los sujetos intervinientes en el negocio jurídico de arrendamiento financiero son:


i) La sociedad de arrendamiento financiero: puede ser una empresa cuya actividad principal es precisamente el arrendamiento financiero o una entidad de crédito, un banco, una caja de ahorros, o una cooperativa de crédito.


ii) El usuario: puede ser cualquier persona física o jurídica que necesite financiación para la adquisición de bienes destinados a cualquier tipo de explotación.


iii) El tercero proveedor del bien: no interviene en el arrendamiento financiero pero tiene importancia porque es la persona titular originaria del bien. El arrendador le compra el bien bajo las instrucciones del arrendatario y pacta que el usuario podrá reclamarle el cumplimiento de sus obligaciones como si fuera el comprador.

 

8. ¿Qué es el valor residual?

Contablemente, el valor residual es el valor del bien al final de su vida útil, una vez amortizado en su totalidad.


En el arrendamiento financiero, el valor residual es el que tiene que pagar el arrendatario cuando ejercita la opción de compra al término del contrato. Este valor es la diferencia entre el valor del bien y las cuotas de amortización ya pagadas. Por lo tanto puede coincidir con el valor contable o no en función de si las cuotas de financiación corresponden al valor de amortización del activo. 


Una vez pagado el valor residual, el usuario deviene propietario del bien.


La explicación de que el precio pagado corresponda con el valor residual, es que el usuario ha ido pagando anticipadamente el valor total del bien a través de las cuotas de amortización del leasing. De ahí que se asimile esta figura a la compraventa a plazos con reserva de dominio.


9. ¿Es el ejercicio de la opción de compra el mismo negocio jurídico que el leasing?


Según la DGRN ambos negocios jurídicos son independientes. En el momento del ejercicio de la opción de compra por parte del usuario, nace un negocio nuevo de adquisición diferenciado del de arrendamiento financiero que exigirá nuevas declaraciones de voluntad. Entonces este nuevo contrato de compraventa no es una mera ejecución de una prestación prevista en el negocio anterior.


10. ¿Qué puede hacer el arrendador si el arrendatario incumple el contrato de leasing?


El arrendador dispone de diferentes vías para reclamar el cumplimiento del contrato de arrendamiento financiero:


- En primer lugar puede ejercitar las acciones propias de los procesos de declaración ordinarios,  del monitorio, o del proceso de ejecución conforme a la LEC.


- En caso de que el contrato estuviera otorgado con las formalidades previstas en el art. 517.2 LEC, o formalizado en el modelo oficial e inscrito en el Registro de Bienes Muebles, el arrendador puede declarar resuelto el contrato y exigir la recuperación de los bienes cedidos con arreglo al procedimiento especial previsto en la DA 1ª Ley 28/1998. Este procedimiento consta de las siguientes fases:


i) El arrendador, a través de fedatario público, requiere de pago al arrendatario, expresando la cantidad total reclamada y por qué se reclama.


ii) Dentro de los tres días hábiles siguientes, el arrendatario debe pagar la cantidad exigida o entregar los bienes al arrendador.


iii) Si el deudor no paga ni entrega los bienes, el arrendador podrá reclamar del tribunal competente (que resuelve en un juicio verbal), la inmediata recuperación de los bienes cedidos, mediante las acciones del art. 250.I.11º LEC: acciones encaminadas exclusivamente a la entrega del bien al arrendador financiero en el lugar indicado en el contrato previa declaración de resolución de éste.


En el caso de que el arrendatario financiero (usuario) entre en concurso de acreedores y no haya satisfecho las cuotas debidas, el arrendador tiene derecho de abstención en el convenio de acreedores. Esto quiere decir que, a diferencia de un acreedor normal que tiene que negociar con el concursado junto con todos los demás acreedores, el arrendador financiero puede hacer valer sus derechos de forma separada. Así, los bienes objeto de arrendamiento financiero no se incluyen en la masa patrimonial del concursado, debiendo ser puestos a disposición del arrendador financiero.


11. ¿Cuáles son las ventajas fiscales del leasing?


Contablemente se considera que el arrendamiento financiero es una enajenación. Esto comporta importantes ventajas fiscales para el arrendatario ya que puede, en el Impuesto de Sociedades, deducir las cuotas de arrendamiento financiero como gastos.


En el caso de un simple préstamo también se podría deducir la amortización del bien a medida en que esta se fuera produciendo. Por lo tanto, la verdadera ventaja fiscal consiste en la posibilidad de deducir el valor de amortización del bien en un periodo menor ya que el periodo de arrendamiento financiero suele ser menor que el de amortización tanto simple como acelerada.


El periodo de amortización del leasing es el indicado como duración del contrato. La duración mínima del leasing para bienes muebles es de dos años y de diez años para bienes inmuebles. Entonces este tipo de financiación es beneficiosa en caso de bienes cuyo periodo de amortización es superior (lo que se suele cumplir en la mayoría de los casos).


Sin embargo, es importante tener en cuenta las empresas de reducida dimensión, cuya cuota de negocio es inferior a 10 millones de euros, las cuales pueden deducir como amortización lo que gasten en los bienes en un periodo mucho inferior al resto de empresas. La Ley del Impuesto de Sociedades permite a este tipo de empresas aplicar la libertad de amortización siempre que, en el periodo impositivo siguiente al que los bienes de leasing entren en funcionamiento, se aumente la plantilla media de la empresa y dicho aumento se mantenga durante dos años más. La cuantía máxima que puede beneficiarse de la libertad de amortización es el resultado de multiplicar 120000 euros por el incremento de la plantilla.


Si las empresas de reducida dimensión no cumplen los requisitos para obtener la libertad de amortización, podrán aplicar el duplo del coeficiente de amortización lineal según tablas de amortización oficialmente aprobadas multiplicado por 1,5, siempre que ejerciten la opción de compra.


Dicho lo anterior, el leasing será preferido tanto por las empresas grandes como por las de reducida dimensión (excepto en el caso de equipos informáticos ya que, debido a su rápida depreciación, su periodo de amortización normal es muy rápido) ya que éstas cuentan con el incentivo de la libertad de amortización de los bienes adquiridos a través de un contrato de arrendamiento financiero.


Cabe indicar también, que la única ventaja de este contrato es la anticipación de la amortización. Porque la cantidad desgravada total será la misma en arrendamiento financiero y en un préstamo.


Para que la parte de las cuotas correspondiente a la recuperación del bien junto con la correspondiente a intereses sean fiscalmente deducibles, una sociedad debe cumplir los siguientes requisitos:


- El contrato de arrendamiento financiero debe ajustarse a la Disposición Adicional Séptima de la Ley 26/1988 sobre Disciplina e Intervención de las entidades de Crédito, es decir:


i) Puede realizarse sobre bienes muebles o inmuebles


ii) Cualquier entidad de crédito (bancos, cajas de ahorro, cooperativas de crédito o establecimientos financieros de crédito) puede actuar como arrendador financiero.


iii) El bien debe estar afecto a una actividad profesional o comercial del usuario


iv) El usuario debe pagar, como contraprestación, unas cuotas periódicas cuyo valor engloba la amortización del nominal del bien más los intereses más el IVA correspondiente a esa cuota.


v) Salvo pacto en contrario, el contrato de arrendamiento financiero es irrevocable


vi) El usuario debe disponer de una opción de compra


- Los plazos de arrendamiento financiero fijados en el contrato deben ajustarse a la estipulación legal mínima (2 años para bienes muebles y 10 para inmuebles).


- La parte de las cuotas referente a la amortización del bien debe ser estable o creciente cada año.


Además todas las deducciones y subvenciones aplicadas a las operaciones de financiación general (préstamo, crédito, etc.) también son de aplicación al arrendamiento financiero.


El IVA de las operaciones de arrendamiento financiero es deducible siempre que el bien objeto del contrato se utilice íntegramente en la actividad empresarial o profesional del usuario. Si se utiliza sólo en parte, la deducibilidad será proporcional a esa afección.


La Lay del Impuesto del Valor Añadido presume, salvo pacto en contrario, que los vehículos, remolques, motocicletas, etc. se utilizan en un 50% para la actividad de la empresa. Si la actividad de la empresa es el transporte de personas o mercancías, la utilización de estos bienes se presumirá del 100%.


El tipo impositivo que se aplica a los bienes de arrendamiento financiero depende de su naturaleza. El tipo normal es el 18%, el tipo reducido para material e instalaciones de tipo sanitario es del 8% y el tipo supereducido para vehículos de minusválidos es del 4%.


Otra ventaja, no tanto de tipo contable como financiera, es que el IVA en el leasing se devenga para cada cuota siendo más asumible que el caso normal en el que se devenga totalmente en el momento de obtener el préstamo.


12. ¿Cuáles son los costes de una operación de arrendamiento financiero?


Los costes en los que incurre el usuario de un contrato de leasing son:


1) Comisiones de apertura: se pagan en el momento de formalización del contrato y pueden consistir en un porcentaje sobre el valor del bien o en una cantidad fija.


2) Intereses: se puede pactar la manera de reembolso de los mismos pero lo más común es pagarlos junto con la cuota de amortización del bien al inicio de cada periodo.


3) Seguros: pago de la póliza obligatoria por parte del usuario


4) Gastos de cobro: si el pago no se domicilia en una cuenta bancaria de la entidad de crédito arrendadora, el usuario deberá pagar los gastos gestión y el resto de costes de transacción derivados de transferencias y otras operaciones entre la entidad de crédito y el usuario.

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