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La nulidad del matrimonio

Un matrimonio es nulo cuando nunca ha tenido validez. Supone una anomalía del negocio jurídico matrimonial que impide la eficaz constitución del mismo, aunque posea apariencia de validez. La nulidad matrimonial la regulan los artículos 73 a 80 del Código Civil y sus causas son:

 

1.)   Falta de consentimiento matrimonial.

 

2.)   El matrimonio celebrado entre personas sin capacidad para contraerlo, por ejemplo: menores de edad no emancipados, casados, parientes en línea recta por consanguinidad o adopción, colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado (tío con sobrino), condenados por la muerte dolosa del cónyuge de cualquiera de ellos si el ministerio de justicia no lo dispensa.

 

3.)   Falta de intervención del Juez, Alcalde o funcionario ante quien deba celebrarse, o sin la de los testigos.

 

4.)   Error en la identidad de la persona del otro contrayente o en otras circunstancias.

 

5.)   Coacción o miedo grave.

 

La nulidad no es automática, es necesario que se ejercite la acción de nulidad por cualquiera de los cónyuges, el ministerio fiscal o los terceros con interés directo y legítimo en ella y que recaiga sentencia. La acción es imprescriptible, es decir, no está sometida a plazo alguno. Existen, sin embargo, una serie de excepciones a la legitimación para ejercitar la acción de nulidad. Estas son:

 

-  Cuando la causa de nulidad es la minoría de edad sólo pueden ejercitar la acción los padres del menor como representantes legales del mismo y el ministerio fiscal. Cuando el cónyuge que se casó siendo menor de edad alcance la mayoría de edad, solo él podrá ejercer la acción de nulidad.

 

-   En el supuesto de nulidad por error, coacción o miedo grave sólo puede ejercer la acción el cónyuge que sufre el vicio.

 

La acción caduca al año de convivencia conjunta después de cumplir la mayoría de edad en el primer caso, y al año de convivencia conjunta desde que ha cesado el error, miedo o coacción en el segundo caso.

 

 

La Iglesia Católica tiene competencia jurisdiccional para conocer de los litigios derivados de los matrimonios canónicos. Los cónyuges tienen, asimismo, la posibilidad de solicitar la nulidad ante los tribunales civiles pero para evitar una duplicidad procedimental, una vez declarada la nulidad del matrimonio por los tribunales eclesiásticos, esta puede ser reconocida por el derecho civil, sin que los cónyuges tengan que interponer otra demanda ante los tribunales civiles.

  Un matrimonio es nulo cuando nunca ha tenido validez. La nulidad no es automática, es necesario que se ejercite la acción de nulidad por cualquiera de los cónyuges, el ministerio fiscal o los terceros con interés directo y legítimo en ella y que recaiga sentencia.

 

Para que la resolución de los tribunales eclesiásticos tenga eficacia en el orden civil, cualquiera de las partes podrá pedir al juez civil competente que declare que dicha resolución es ajusta al Derecho del Estado conforme a las condiciones a que se refiere el art. 954 LEC (que no afecten el orden público español).

 

La nulidad no disuelve el matrimonio cuando se dicta la sentencia eclesiástica, sino cuando se acepta su ejecución en el ámbito civil. Una vez aceptada, dicha nulidad tendrá efectos retroactivos, es decir, se hará la ficción de que el matrimonio nunca ha existido.