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Preguntas frecuentes sobre el contrato de venta a plazos de bienes muebles

1. ¿Qué es la venta a plazos de bienes muebles?


Es un contrato de compraventa a través del cual el vendedor entrega el bien al comprador pero el pago del precio por parte de éste se fracciona en plazos normalmente periódicos y de igual cuantía.


El objeto de este contrato son las cosas muebles, no consumibles e identificables.


Se regula por la Ley 28/1988 de 13 de julio de “Venta a Plazos de Bienes Muebles”.


2. ¿Las partes pueden pactar todo lo que quieran aunque contravenga la ley?


No. La ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles es imperativa lo que significa que sus normas son de obligado cumplimiento y se considerarán nulos todos los incisos del contrato que contradigan dicha ley.


3. ¿Qué formalidades debe cumplir el vendedor en una compraventa a plazos?


En el periodo precontractual el vendedor debe:


a) En la publicidad debe expresar el precio de adquisición al contado y el precio total a plazos del bien. Si el tipo de interés que tiene que pagar el comprador en cada plazo es variable, se expresará la cantidad total estimada en concepto de este y la forma en que se ha calculado.


b) Si el vendedor ofrece un crédito o un servicio de intermediario para realizar un contrato de venta a plazos de bienes muebles, debe expresar en la publicidad el tipo de interés y la tasa anual equivalente (TAE) a través de un ejemplo.


c) Observar la normativa de general de publicidad sobre el resto de elementos del contrato diferentes del precio.


Posteriormente se pasa a la formalización del contrato. Para que sea válido, un contrato de venta a plazos de bienes muebles debe contener (art 7 LVPBM):


i) “Lugar y fecha del contrato.


ii) Nombre, apellidos, razón social y domicilio de las partes y, en los contratos de financiación, el nombre o razón social del financiador y su domicilio. Se hará constar también el número o código de identificación fiscal de los intervinientes.


iii) Descripción del objeto vendido, con las características necesarias para facilitar su identificación.


iv) Precio de venta al contado, el importe del desembolso inicial cuando exista, la parte que se aplaza y, en su caso, la parte financiada por un tercero. En los contratos de financiación constará el capital del préstamo.


v) Cuando se trate de operaciones con interés, fijo o variable, una relación del importe, el número y la periodicidad o las fechas de los pagos que debe realizar el comprador para el reembolso de los plazos o del crédito y el pago de los intereses y los demás gastos, así como el importe total de estos pagos cuando sea posible.


vi) Tipo de interés nominal. En el supuesto de operaciones concertadas a interés variable se establecerá la fórmula para la determinación de aquél.


vii) Indicación de la tasa anual equivalente definida en el artículo 32 de la Ley de Contratos de Crédito al Consumo.


viii) Relación de elementos que componen el coste total del crédito, con excepción de los relativos al incumplimiento de las obligaciones contractuales, especificando cuáles se integran en el cálculo de la tasa anual equivalente.


ix) Cuando se pacte, la cesión que de sus derechos frente al comprador realice el vendedor, subrogando a un tercero, y el nombre o razón social y domicilio de éste; o la reserva de la facultad de ceder a favor de persona aún no determinada, cuando así se pacte.


x) Cláusula de reserva de dominio, si así se pactara, así como el derecho de cesión de la misma o cualquier otra garantía de las previstas y reguladas en el ordenamiento jurídico.


xi) Prohibición de enajenar o de realizar cualquier otro acto de disposición en tanto no se haya pagado la totalidad del precio o reembolsado el préstamo, sin la autorización por escrito del vendedor o, en su caso, del financiador.


xii) Lugar establecido por las partes a efectos de notificaciones, requerimientos y emplazamientos. Si no se consignara, las notificaciones, requerimientos y emplazamientos se efectuarán en el domicilio propio de cada obligado. También se hará constar un domicilio donde se verificará el pago.


xiii) Tasación del bien para que sirva de tipo, en su caso, a la subasta. También podrá fijarse una tabla o índice referencial que permita calcular el valor del bien.


xiv) Facultad de desistimiento del comprador”.


Además para la validez de la compraventa a plazos es necesario que el contrato conste por escrito y se realicen tantas copias como partes intervinientes haya.

Entendiéndose esto que los contratos de este tipo que no consten por escrito, serán considerados nulos, inexistentes. En la realidad la mayor parte de la doctrina se posiciona porque esta cláusula no opere tan radicalmente habiendo de analizar caso por caso la nulidad del contrato.


Para facilitar y agilizar el registro de estos contratos, la DGRN (Dirección General de Registros y del Notariado) ha creado unos modelos normalizados de contrato de venta a plazos aunque no es obligatorio utilizarlos. Se puede inscribir el contrato aunque no conste en dichos modelos.


4. ¿Qué pasa si se omite alguno de los puntos anteriores del contrato?

a) Si se omite información relativa a al precio de venta al contado y aplazado, el comprador no tendrá obligación de pagar el importe del precio al contado o el nominal del crédito en el caso de impago de dos plazos. En vez de esto, el comprador en dicha situación tendrá derecho a satisfacerlo en los plazos convenidos.


b) Si los plazos de pago están expresados de manera inexacta en el contrato, su pago no podrá ser exigido al comprador antes de la finalización del contrato


c) Si se omiten las circunstancias relativas al tipo de interés y a la tasa anual equivalente, se reducirá la obligación del comprador a abonar el interés legal en los plazos convenidos.


d) Si la información omitida es la relativa a los elementos que componen el coste total del crédito, el comprador no tiene que abonar los gastos no citados en el contrato, ni tiene que constituir garantía alguna.


Si, en vez de omisiones, se producen inexactitudes de alguno de los puntos anteriores, se aplicarán sanciones proporcionales en función del perjuicio causado.
En el caso de que se produzcan omisiones o inexactitudes del resto de menciones de la pregunta anterior, el comprador, previa justificación de los daños y perjuicios sufridos, puede solicitar la reducción de su obligación al pago del importe del precio al contado o, en su caso, al nominal del préstamo.


5. ¿Es necesaria la entrega del bien para que el contrato se perfeccione?


Sí. Para que un contrato de venta a plazos se perfeccione, es decir, despliegue todos sus efectos, no basta con el consentimiento de ambas partes sino que es necesario que el vendedor entregue el bien al comprador.


6. ¿Cuáles son las garantías del vendedor?


La Ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles (LVPBM) establece una serie de garantías para el vendedor en caso de incumplimiento por parte del comprador. Estas son:


a) La preferencia para el cobro concedida al vendedor: el vendedor tiene preferencia sobre el resto de acreedores del comprador para cobrar el precio del bien mueble objeto del contrato siempre que dicho contrato aparezca inscrito en el Registro de  Venta a Plazos de Bienes Muebles. Además en caso de que el comprador entre en concurso de acreedores, el  bien comprado a plazos no se incluirá en la masa patrimonial hasta que no lo haya pagado en su totalidad.


b) La prohibición del comprador de disponer de la cosa comprada hasta que no haya abonado el precio en su totalidad.


c) La reserva de dominio: esta es una cláusula tradicional, aunque no obligatoria, contenida en los contratos de venta a plazos de bienes muebles por la que el comprador se reserva el dominio sobre el bien objeto del contrato hasta que éste haya sido pagado en su totalidad.

 

7. Ventajas procesales para solucionar el incumplimiento del contrato de venta a plazos de bienes muebles.


El vendedor podrá reclamar el cumplimiento de las obligaciones nacidas de este tipo de contratos tanto por vía judicial como extrajudicial.


Si opta por la primera vía puede acudir al proceso de declaración ordinario, al monitorio o a la acción ejecutiva. En el primer caso, el proceso que corresponde es el juicio verbal cuyo desarrollo es más rápido que el normal y para acudir a él es indispensable que el contrato esté inscrito en el Registro de Venta a Plazos de Bienes Muebles y formalizado en el modelo oficial. Además el juicio debe estar destinado a obtener sentencia de ejecución sobre el bien adquirido a plazos debido al incumplimiento del comprador de sus obligaciones de pago. Es decir, el vendedor entra en el proceso para pedir al juez que dicte ejecución del bien para poder pagar con el dinero resultante de la enajenación en subasta pública el crédito del vendedor.


En caso de existir en el contrato una reserva de dominio inscrita además en el registro, puede darse la posibilidad de que el vendedor inicie el proceso para obtener la entrega del bien en el lugar indicado en el contrato.


Para poder acudir al proceso monitorio es necesario que se trate de una deuda dineraria, líquida y exigible y se reclame a partir de un título como puede ser en este caso el contrato inscrito en el Registro de Venta a Plazos de Bienes Muebles. Este proceso tiene como finalidad la resolución rápida de los conflictos en los que no existe contradicción, es decir, en los que, como en este caso, sólo se trata de exigir un pago acreditado por un título inscrito.


Es competente para resolver el proceso monitorio el juez de primera instancia del domicilio del deudor.


En el ámbito extrajudicial, se puede obtener el pago del precio del bien a través de su venta en subasta pública a través de fedatario público. Ha de tratarse de contratos formalizados en el modelo oficial e inscritos en el Registro.


Si se da el caso de que el deudor no paga la cantidad exigida ni entrega los bienes para su ejecución en pública subasta, el acreedor podrá acudir al juicio verbal en el que pedirá la tutela sumaria de sus derechos. En la práctica esta tutela sumaria se basa en una resolución dictada por el juez en la que obliga al comprador el pago del precio con los intereses correspondientes más una indemnización de daños y perjuicios.


8. ¿Qué particularidades existen si el comprador dispone de financiación para el pago del bien a plazos?


La Ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles no sólo regula el contrato de compraventa en sí, sino también los contratos de préstamo destinados a facilitar la operación.


Cabe diferenciar los préstamos concedidos al vendedor de los concedidos al comprador. Los primeros consisten en que el vendedor cede su crédito frente al comprador a un tercero, es decir, ahora el comprador pagará los plazos al tercero en vez de al vendedor. También puede suceder que el vendedor pacte con un tercero para que éste financie la compra a cambio de que el comprador le devuelva el dinero en el plazo de tres meses.


Los préstamos concedidos al comprador son aquellos por los que un tercero financia al comprador como máximo el importe de adquisición del bien y éste se compromete a devolvérselo en un periodo superior a tres meses. El tercero puede establecer la garantías que considere oportunas para asegurarse que recuperará su dinero, con la excepción de la hipoteca o la prenda con desplazamiento.


Es importante destacar que si se resolviera el contrato de venta a plazos también quedaría resuelto el de financiación.


El comprador, al igual que pasa en el contrato de venta a plazos, puede pagar anticipadamente el préstamo al financiador sin que éste le pueda cobrar intereses no devengados.


9. Facultad de desistimiento


En los contratos de venta a plazos de bienes muebles el consumidor tiene la facultad de desistir en los siete días hábiles siguientes a la entrega del bien comunicándolo por algún medio fehaciente (carta certificada entre otros) al vendedor y, en su caso, al financiador.


Para que el comprador pueda desistir del contrato es necesario que cumpla ciertos requisitos:


a) El comprador no puede haber usado el bien más que a efectos de prueba


b) Debe devolver el bien en el estado en el que le fue entregado pudiendo estar deteriorado el embalaje


c) Si se pactó en el contrato, el comprador debe compensar al vendedor por la depreciación comercial del bien. Si bien, dicha compensación nunca podrá superar el 20% de su precio al contado.


d) En su caso, el comprador deberá devolver el préstamo al tercero que se lo concedió tal y como estuviera pactado en el contrato de financiación para el caso de desistimiento.

 

10. ¿Qué sucede en el caso de incumplimiento del contrato por el comprador?


Puede suceder que el comprador deje de pagar dos plazos o el último de todos. En este supuesto el vendedor podrá optar por exigir el pago de todos los plazos pendientes o la resolución del contrato.


Si resuelve el contrato ambas partes deben restituirse las prestaciones y el vendedor tiene derecho a:


a) Un 10% de los plazos vencidos como indemnización por la tenencia de las cosas por el comprador


b) El desembolso inicial, si lo hubiera, y fuera inferior a la quinta parte del precio al contado o esta cantidad en caso contrario en concepto de depreciación.


c)  Una indemnización si la cosa vendida está deteriorada.


Si se financió la compra por un tercero y el comprador incumple (deja de pagar dos plazos o el último), aquél podrá exigir el pago de todos los plazos pendientes de pago.

 

11. ¿Es necesaria la inscripción en el Registro de Venta a Plazos de Bienes Muebles?


No es obligatoria la inscripción, sin embargo es muy recomendable por la seguridad jurídica que ofrece.


Si el contrato se inscribe serán oponibles a terceros las reservas de dominio o prohibiciones de disponer que se contengan en el mismo.


Se presume que todos los derechos inscritos en el registro existen y pertenecen a su titular, y que los contratos son válidos.

 

12. Diferencias entre el contrato de venta a plazos y el de crédito


Dado que el aplazamiento del pago del precio es una forma de concesión de crédito, estos contratos están estrechamente relacionados. Por ello ambas legislaciones (Ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles y Ley de Crédito al Consumo) están integradas y se complementan.


Sin embargo, existen contratos que se consideran incluidos como ventas a plazos pero no como créditos, estos son básicamente:


1) Las compraventas realizadas con consumidores cuyo importe supere los 18.030 euros.


2) Las ventas en las que se aplace el precio en cuatro plazos como máximo dentro de un periodo que no supere los doce meses.


3) Las ventas en las que el pago del precio quede diferido a un solo plazo, siempre que este sea superior a tres meses desde el momento de la perfección del contrato.


4) Las ventas en las que, no siendo los compradores consumidores, los bienes adquiridos no sean destinados a la reventa al público.


5) Las adquisiciones de bienes por parte de empresarios o profesionales, con el propósito de utilizarlos dentro de su proceso productivo.

 

Otra diferencia es que las partes en el contrato de venta a plazo pueden ser tanto personas físicas como jurídicas, mientras que en la ley de crédito al consumo solo se regulan los créditos perfeccionados a favor de consumidores.

 

13. Diferencias entre la venta a plazos de bienes muebles y el resto de compraventas mercantiles.


A excepción de los contratos de compraventa tradicionales en los que sus disposiciones son de obligado cumplimiento para las partes, en los contratos de venta a plazos el comprador puede pagar anticipadamente aunque tal posibilidad no esté prevista en el texto del contrato. Además al comprador que paga anticipadamente no se le puede exigir el pago de intereses no devengados, si bien se le puede exigir el pago de una compensación no superior 1,5% del precio aplazado o del capital reembolsado anticipadamente en los contratos con tipos de interés variable y del 3% en los contratos con tipo de interés fijo. En ausencia de pacto en contrario, los pagos anticipados parciales no podrán ser inferiores al 20% del precio.


Otra excepción es el caso de que en el contrato de venta a plazos se establezca la obtención de un crédito por parte del comprador para financiar la compra del bien. En este caso, aunque no se diga en el contrato, la validez del mismo queda supeditada a la obtención de dicho crédito por parte del comprador. En virtud de lo anterior, el vendedor no podrá exigir el pago al contado al comprador que no obtenga el crédito.


A diferencia del principio de obligatoriedad de los contratos presente en las compraventas “ordinarias”, en las ventas a plazos existe un derecho unilateral de desistimiento en beneficio del comprador aunque dicho derecho no encuentre reflejo en el contrato. Se exige que el desistimiento sea comunicado al vendedor y, en su caso, al financiador, dentro de los siete días hábiles siguientes a la entrega del bien mediante carta certificada u otro medio que permita una constancia fehaciente. Si se pasa ese plazo, caduca el derecho del comprador a desistir.

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