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Todo lo que necesitas saber sobre el contrato de franquicia

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El contrato de franquicia es una técnica de colaboración empresarial mediante la cual una empresa franquiciadora ha liberado o experimentado con un producto o servicio y concede a otro empresario independiente – el franquiciado – la autorización para producir y vender los productos o servicios bajo los signos distintivos o con las modalidades o técnicas de comercio del concedente o franquiciador. Este transmite al franquiciado determinados conocimientos técnicos o comerciales, que frecuentemente son secretos, para que el franquiciado los aplique en su negocio, permitiendo también que use determinados signos (imágenes, logotipos distintivos…) en el desarrollo de su actividad. La característica más distintiva de esta colaboración es que se ajusta a las pautas establecidas por el franquiciador, y se realiza bajo su supervisión.

 

Se ha considerado que esta figura deriva del contrato de concesión, aunque hay una serie de elementos distintivos que la diferencian de este. Junto a otros tipos de contrato relacionados, la franquicia se encuadra dentro de los contratos de distribución comercial. Todos ellos se definen como contratos bilaterales, celebrados entre dos partes, y que son instrumentalmente aptos para la función o finalidad distributiva, tanto de forma directa como indirecta. Estos contratos se originaron en Estados Unidos, en relación con el rápido desarrollo de algunas industrias como la petrolífera, automovilística, e maquinaria u otra. Desde el Derecho Norteamericano, esta figura se importó a Europa.

  La franquicia es una técnica de colaboración empresarial mediante la cual el franquiciado autoriza a producir y vender sus productos o servicios bajo los signos distintivos o con sus modalidades técnicas a otro empresario, el franquiciado.

 

Su principal ventaja es que permite la expansión empresarial de una forma rápida y efectiva, con independencia del tipo de empresa del que se trate. Esto se debe a que facilita que pequeños empresarios se unan rápidamente a una cadena de producción mayor y ya establecida. El franquiciador consolida su signo, imagen y su reputación como empresa a través de su red de franquiciados. Estos, por su parte, se benefician económicamente al adquirir una marca consolidada y unas técnicas de producción, de venta o de planificación financiera ya desarrolladas, sin inversiones adicionales, lo que supone también una ventaja de tipo competitivo.

 

En España, la denominación “contrato de franquicia” apareció por primera vez en el artículo 1 del Real Decreto de 18 de Diciembre de 1987, sobre transferencia de tecnología y prestación de asistencia técnica a empresas españolas. Pese a que la jurisprudencia todavía lo define como un contrato atípico, en los últimos años se han establecido pequeñas regulaciones de este contrato. Así, en el artículo 62 de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista (LOCM) se dispone que:


 - La actividad comercial en régimen de franquicia se lleva a cabo mediante un contrato en el que una empresa, denominada franquiciadora, cede a otra, llamada franquiciada, el derecho a la explotación de un sistema propio de comercialización de bienes y servicios.

 

 - Las empresas franquiciadoras que vayan a actuar en España deberán registrarse en un registro de franquiciadores.

 

 - El franquiciado, antes de celebrar o firmar el contrato, debe recibir por parte del franquiciador toda la información relativa a su red de franquicias, para que pueda decidir si le interesa o no su incorporación a la misma.

 

Este artículo 62 de la LOCM fue desarrollado a través del Real Decreto de 13 de Noviembre de 1998, con la finalidad de precisar o dar una definición más completa de lo que constituye un contrato de franquicia. Así, establece que se entenderá la franquicia como actividad comercial que se realiza en virtud del contrato por el que una empresa, el franquiciador, cede a otra, el franquiciado, a cambio de una contraprestación económica directa o indirecta, el derecho a la explotación de una franquicia para comercializar determinados bienes o servicios. Esta explotación comprende, por lo menos, el uso de una denominación o rótulo común y una presentación uniforme de los locales o de los medios de transporte objeto del contrato. Además, también incluye la comunicación por parte del franquiciador de un saber hacer (know-how) o secreto industrial, y la prestación continua por parte del franquiciador de asistencia comercial y técnica al franquiciado. Otros artículos de este último Real Decreto detallan la información que le debe facilitar el franquiciador al franquiciado (artículo 3), prevén el deber de confidencialidad que debe guardar el franquiciado con respecto a lo comunicado por el franquiciador (artículo 4), y desarrollan el tema del registro de franquiciadores.

 

  De forma similar a lo establecido para la agencia, se prevén varios tipos de indemnizaciones a la extinción del contrato de franquicia.

 

 

Por su parte, la jurisprudencia insiste en la cesión del franquiciador al franquiciado del derecho a utilizar, bajo su control y por un tiempo y en una zona determinada, una técnica en la actividad industrial, comercial, o de prestación de servicios, a cambio de una contraprestación económica por parte del franquiciado. Esta atenderá, en primer lugar, a la voluntad de las partes recogida en el propio contrato de franquicia. Pero también hay que tener en cuenta otros contratos típicos afines, pudiendo incluso llegar a aplicarse algunos artículos de la compraventa mercantil o propios del contrato de agencia (Ley de Agencia) como normas subsidiarias para regular la franquicia. Un ejemplo son las normas relativas a la indemnización por daños y perjuicios que se establece a la resolución del contrato de franquicia, para los casos en que se establezca que esta dura de forma indefinida. Los supuestos que se plantean en la Ley son la indemnización por inversiones, la compensación por clientela y por stocks sobrantes, si bien en general la Ley de Agencia impone bastantes exigencias al franquiciado y son supuestos de difícil aplicación práctica.

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