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Todo lo que necesitas saber sobre el contrato de arrendamiento financiero

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El arrendamiento financiero o leasing es un contrato por el que el arrendador cede al arrendatario la facultad de utilizar un bien durante un determinado periodo de tiempo a cambio de una suma única de dinero o una serie de cuotas periódicas. En este negocio, la sociedad de arrendamiento financiero (arrendador) ha adquirido previamente el bien objeto de contrato a un tercero según las instrucciones establecidas por el futuro usuario (arrendatario). Un arrendamiento es considerado financiero cuando se transmiten al arrendatario los beneficios y, también los riesgos, propios de la propiedad del activo.


El arrendatario dispone de una opción de compra que puede ejercitar al finalizar el término del contrato. Por lo tanto, se presume que los riesgos y beneficios los soporta el arrendatario si no hay duda de que éste ejercitará la opción. El plazo del arrendamiento es el que se fija en el contrato. Sin embargo, puede prorrogarse en los casos en los que desde el perfeccionamiento se establezca una opción de compra y se tenga suficiente certeza de que va a ser usada. Las características más notables del arrendamiento financiero son:


- El usuario es quien escoge el bien que se va a adquirir y el proveedor que va a suministrarlo.


- El arrendador financiero mantiene la propiedad del bien, siendo el arrendatario un simple usuario.


- Para el cálculo de las cuotas de amortización establecidas en el contrato se debe tener en cuenta el coste total del bien.


- El periodo de arrendamiento tiene una dimensión a largo plazo debiendo ser superior a dos años en el caso de arrendamiento de bienes muebles y superior a diez en el caso de inmuebles.


- Al término del contrato, el arrendatario tiene la opción de comprar el bien cuyo ejercicio depende de la única voluntad de éste.


- Se podrán inscribir en el Registro de Venta a Plazos de Bienes Muebles los contratos de arrendamiento financiero elevados a escritura pública cuyo objeto sean bienes muebles corporales, no consumibles e identificables.

 


Naturaleza jurídica


Este contrato no es un arrendamiento ni una compraventa a plazos, sino que se trata de una figura especial cuya finalidad es facilitar la adquisición de ciertas cosas. Es importante que la intención de las partes al celebrar este contrato no es la mera transmisión del uso junto con una opción de devenir propietario con el transcurso de un plazo de tiempo determinado. La verdadera intención es la de transmitir de manera graduada y fraccionada las facultades y obligaciones propias del dominio.

 

A pesar de que, formalmente, el arrendador es el propietario del bien, es el arrendatario el que se comporta como tal al poseer las facultades inherentes a la propiedad. La única facultad de la que no disfruta el arrendatario financiero es la capacidad de disposición porque se entiende como una protección al arrendador en caso de incumplimiento de los compromisos adquiridos por la otra parte, o de que la opción de compra no llegue a ejercitarse.

 


Forma


Aunque el contrato de arrendamiento financiero no exija forma determinada, se entiende que debe redactarse por escrito. Adicionalmente, si este contrato se quiere inscribir en el Registro de Bienes Muebles, es necesario que esté presentado por escrito y formalizado en escritura pública. Pero esto no es suficiente, siendo necesario según la normativa reglamentaria que se adapte a unos formularios normalizados aprobados por la Dirección General de los Registros y del Notariado.

 


Contenido


El contrato de arrendamiento financiero es bilateral, es decir, las relaciones jurídicas tienen lugar entre la sociedad de arrendamiento financiero y el usuario o arrendatario financiero aunque se presuponga la existencia de una tercera persona: el tercero propietario del bien. El contenido de este contrato viene determinado por las obligaciones de las partes que ellas mismas convengan.


La relación jurídica que une a las partes en este contrato es compleja porque el usuario también está involucrado en la previa adquisición del bien que hace el arrendador a un tercero. Es decir, esta compraventa se realiza en función de las instrucciones que le da el futuro usuario al futuro arrendador.


1) Obligaciones del arrendador financiero:


Su obligación principal es comprar el bien elegido por el usuario y entregarlo a éste para su uso.


El interés del arrendador en este contrato es doble: por un lado, quiere mantener la titularidad del bien como garantía respecto al pago de las cuotas por parte del usuario, y por otro, no quiere responsabilizarse de los defectos del bien objeto del contrato.


Dado que el usuario es ajeno al contrato de compraventa, no puede reclamar su cumplimiento. Sin embargo, puede verse perjudicado en el caso de que el tercero no entregue el bien al arrendador financiero. Por lo tanto, para evitar que suceda lo anterior el arrendador debe pactar con el tercero en el contrato de compraventa que el usuario podrá reclamarle el cumplimiento de sus obligaciones (la entrega del bien, el saneamiento por los vicios o defectos de la cosa…) como si fuera el comprador.


Una obligación adicional del arrendador es la garantía por evicción. Esta garantía consiste en la compensación y restitución del daño sufrido por el usuario en caso de que éste sea perturbado en el uso del bien por un tercero que alegue un título jurídico de propiedad o de cualquier otro derecho real. Por ejemplo: si durante el periodo de arrendamiento financiero un tercero alega ser propietario del bien y comienza a utilizarlo, el usuario tiene derecho a reclamar al arrendador financiero que le devuelva las cuotas pagadas más una indemnización por los daños y perjuicios sufridos.


2) Obligaciones del usuario:


 - La principal obligación del usuario es el pago de las cuotas pactadas en el contrato. En caso de incumplimiento, el arrendador puede optar por dos soluciones: la primera es exigir el cobro de todas las cuotas impagadas más los intereses moratorios correspondientes, y la segunda es exigir la resolución del contrato. Cabe señalar que si el arrendador financiero quiere optar por la primera opción, debe ejercitar la acción de cumplimiento antes de los cinco años siguientes a la perfección del contrato porque una vez transcurrido dicho plazo, prescribe su derecho.


 - La segunda obligación del usuario es el correcto uso y conservación de la cosa arrendada. Para ello debe emplearla en las funciones para las que está destinada según su naturaleza. No se considera incumplida dicha obligación si el bien ser desgasta como consecuencia de su uso normal o si el usuario realiza modificaciones previstas en el contrato.


 - La tercera obligación es la devolución del bien, en las condiciones en que lo adquirió, al término del contrato a no ser que desee ejercitar la opción de compra o prorrogar el contrato de leasing según los términos previamente pactados.


 - Por último, el usuario soporta el riesgo de que el bien arrendado se destruya por caso fortuito. Esto quiere decir que el usuario debe pagar las cuotas arrendaticias aunque el bien se destruya y no pueda ser usado. Es por esta razón por la que, en la práctica, se suela imponer la obligación de asegurar la cosa arrendada.


Si el usuario incumple alguna de estas obligaciones, el arrendador recibe un trato privilegiado si el contrato está inscrito en el Registro y formalizado en el modelo oficial establecido al efecto o se trata de algún documento que lleve aparejada ejecución (Art. 517 LEC: “sentencia de condena firme, laudos o resoluciones arbitrales, acuerdos de mediación elevados a escritura pública, resoluciones judiciales que aprueben u homologuen transacciones judiciales y acuerdos logrados en el proceso, la primera copia de escrituras públicas o la segunda si está dada en virtud de mandamiento judicial y con citación de la persona a quien deba perjudicar, o de su causante, o que se expida con la conformidad de todas las partes, y pólizas de contratos mercantiles firmadas por las partes y por el corredor de comercio colegiado que las intervenga, con tal que se acompañe certificación en la que dicho corredor acredite la conformidad de la póliza con los asientos de su libro registro y la fecha de éstos”).


Este trato privilegiado consiste en que si el contrato está formalizado en alguno de los documentos anteriores, el arrendador podrá, directamente, declarar el contrato resuelto y reclamar la devolución del bien al usuario.

 

  El arrendamiento financiero o leasing es un contrato por el que el arrendador cede al arrendatario la facultad de utilizar un bien durante un determinado periodo de tiempo a cambio de una suma única de dinero o una serie de cuotas periódicas.

 


Cesión del contrato de leasing

 

Se prevé la cesión del contrato de leasing tanto por parte del arrendador financiero como por parte del usuario en determinadas circunstancias:


 - El arrendador financiero puede ceder el contrato por su propia voluntad. También cabe la posibilidad de que el arrendador financiero continúe siéndolo pero ceda todos los derechos que como tal tiene sobre el bien arrendado.


 - La cesión del leasing por parte del usuario plantea más problemas. El arrendatario financiero no puede ceder ni el negocio jurídico ni el derecho de uso a un tercero sin el consentimiento expreso del arrendador.

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